POSADAS. Una mujer de 62 años confesó haber matado a su marido de un puntazo en la espalda. María Perpetua Vera firmó un juicio abreviado por el que aceptó la pena de prisión perpetua, aunque purgará esa condena bajo prisión domiciliaria a raíz de su delicado estado de salud.Así lo confirmaron ayer a PRIMERA EDICIÓN fuentes ligadas a la causa, que fue homologada a principios de este mes por el Tribunal Penal 1 de la Primera Circunscripción Judicial, con asiento en la capital provincial.Vera había sido imputada por el delito de “homicidio calificado por el vínculo” tras el crimen de Teodoro Carrizo (65) y debía sentarse en el banquillo de los acusados próximamente, aunque finalmente aceptó el acuerdo al que llegó la defensa, a cargo del doctor José Reyes, y la fiscalía de Instrucción 4, con asiento en Apóstoles.El expediente llegó entonces al TP 1 posadeño, que ordenó una serie de pericias médicas que confirmaron que la mujer no está en condiciones de purgar la pena en una prisión común. Entonces, se confirmó el beneficio de la prisión domiciliaria debido a su delicado estado de salud general.En ese sentido, trascendió que Vera sufrió dos episodios de ACV en los últimos meses, que complicaron su cuadro. Es que la mujer sufre diabetes e hipertensión arterial severa prácticamente desde su juventud.Además, el informe médico confirmó que la condenada era tratada neurológicamente y que sufría de ataques de celos que muchas veces se tornaban violentos. Justamente esa podría haber sido la causa que llevó al desenlace fatal.Drama familiarConsta en el expediente que todo comenzó alrededor de las 12 de aquel miércoles 10 de octubre de 2012 en una vivienda del barrio Pindapoy de San José, al sur provincial.En el lugar vivía la hija de la pareja, quien alrededor de las 11.30 se vio sorprendida por la llegada de su padre, quien rara vez lo hacía sin compañía de su esposa.“Estaba insoportable”, le habría dicho el hombre a su hija cuando ésta le preguntó por qué Vera no había llegado con él hasta el lugar. Sin embargo, unos diez minutos después la mujer arribó a la escena.La mujer estaba exaltada y nerviosa, e inició una discusión con su marido. El hombre le dijo entonces que no iba a volver con su esposa a casa. Pese al conflicto, las cosas se tranquilizaron y entonces Vera le pidió a su hija que preparara unos mates. Sin embargo, cuando la joven se disponía a cumplir con el pedido se dio vuelta y alcanzó a ver cómo su madre tomaba un cuchillo y le daba un puntazo a su padre en la espalda.En medio de la dramática escena familiar, la dueña de casa tomó a su padre de los brazos y trató de reanimarlo. La mujer, en tanto, tiró el cuchillo y se fue caminando de la casa. Pese a los esfuerzos, Carrizo falleció minutos después debido a que la herida que sufrió, de unos once centímetros de profundidad, que le afectó gravemente una arteria y la vena renal izquierda.En sede judicial, la hija de la pareja declaró que el arma homicida no era de su casa, por lo que las autoridades habrían determinado que Vera lo trajo desde su vivienda, en lo que sería una clara señal de premeditación.Ante esta situación y la evidencia en su contra, la defensa consideró aceptable la propuesta del Ministerio Público Fiscal y firmó el abreviado. El Tribunal homologó el acuerdo y, además, certificó que el estado de salud de la condenada no permite que cumpla la pena tras las rejas, por lo que lo hará en su propio domicilio.





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