CORRIENTES (Medios digitales). Fabián Hidalgo (28) murió acribillado. Su único pecado fue amar y ser correspondido. El muchacho pagó con su vida la osadía de enamorarse de Norma Contín, una chica de veinte años, que no podía ser suya. El padre de la chica -Luciano Contín- y un hermano (de 16 años), indignados por la relación con Fabián, le pusieron fin al romance a los tiros. Ocurrió el martes 13 de enero de 2004. Tal como publicó en su momento el diario porteño Clarín, ya que el caso tuvo trascendencia nacional, “los presagios agoreros de la fecha se cumplieron en Caá Catí, un pueblito de 6 mil habitantes, a 130 kilómetros de la capital correntina. La historia de amor, de locura y de muerte quebró la siesta pueblerina. Fueron acusados y detenidos en su momento el padre de la chica (Contín) y un hermano, de 16 años. Ambos estaban en el negocio donde murió Fabián Hidalgo. Dicen que lo habían citado allí para conversar: “Pasá por lo de Norma (una verdulería que atendía la muchacha); tenemos que hablar”, cuentan que dijo el papá de la chica a Fabián en la esquina de la plaza principal. El muchacho fue caminando y los Contín llegaron minutos después en un camión. Según testigos, del vehículo bajaron el padre, su hijo y también Norma Velázquez (la esposa de Contín) que entró al local y sacó a la chica. Adentro quedó sólo Fabián y lo mataron a escopetazos. Es que los Contín no querían que su hija se casara con la víctima porque era muy humilde”, según los dichos del pueblo.




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