JARDÍN AMÉRICA. El viernes 30 de agosto a las 9, Alicia Monzón (25) y Ramona Cóceres (37), acompañadas por sus familiares y otras madres cuyos hijos murieron o sufrieron lesiones producto de partos traumáticos, se convocarán frente al hospital público de esta localidad para exigir respeto por la vida en los partos.Hace un año Alicia ingresaba por esa misma puerta para dar a luz a su bebé, pero resultó ser un traumático parto que acabó con la vida del pequeño Benjamín (ver recuadro). El médico que la atendió se negó a practicarle una cesárea porque ella no tenía cómo pagarle, pese a que en un hospital público los usuarios que no tengan obra social no pueden ser obligados a pagar.Su bebé -quien había sido monitoreado durante toda la gestación, no presentaba anomalías y cursaba el noveno mes de gestación- sólo vivió media hora y ella casi murió producto de una gran infección que fue atendida de urgencia en el hospital Madariaga de Posadas.Exactamente un mes después, Ramona Cóceres también denunció que sufrió maltratos durante el parto y su bebé falleció. Lamentablemente no son los únicos casos.Un momento para nacer, no para morir“Cuando una mujer va a parir, nadie tiene que morir”, es el lema de la convocatoria, acompañada por el Colectivo de Acción Contra las Violencias de Género, grupo autoconvocado de mujeres y hombres que exigen el cumplimiento de los derechos de las mujeres. “A veces mueren los bebés, otras veces mueren las madres, y eso hoy no tiene por qué pasar”, dijo Alicia, quien agregó: “Sueño con que en ese hospital trabajen médicos que tengan respeto por la vida, que les guste traer un bebé al mundo, que le hagan sentir bien a la mamá, a la familia, no que te oculten las cosas y te torturen. Que se respete la ley (de Parto Respetado), por ejemplo, que la madre que entre a sala de partos no esté sola, porque tiene derecho a que la acompañe un familiar, cosa que tampoco respetaron en mi caso”.Un llamado a la comunidad“Este es un reclamo que nos interpela a todos, porque a cualquier ciudadano de Jardín América y los alrededores, y de cualquier parte de la provincia, le puede pasar que necesite ser atendido en este hospital, y no puede ser que eso signifique poner en riesgo su vida”, dijo la joven. En la actualidad, ni ella ni sus familiares acuden a ese establecimiento sanitario en caso de requerir una consulta médica. Su padre, quien está atravesando un cuadro delicado de salud, se atiende en otra localidad ya que no quieren “ni pisar la vereda” del hospital. “Tengo esperanza de que con esta marcha las personas que sufrieron cosas semejantes en este hospital se animen a denunciar y sacar a la luz estos hechos, porque no puede ser que estos médicos estén arruinando la vida a las personas”, agregó Alicia. “Que no le pase a nadie más”“Esto no es algo que me pasó, es algo que los médicos me hicieron. Claramente esto se podría haber evitado con una cesárea, pero no me la hicieron, sino que me destruyeron y después me cerraron todo sin limpiar, quedó placenta dentro y eso me generó una infección muy fuerte, gracias a Dios no me morí. Yo voy pidiendo justicia por mi bebé Benjamín para que no le pase a nadie más. Los médicos que actuaron mal en mi parto y los que provocaron consecuencias similares en otras personas, que se hagan responsables”, planteó. “Yo no voy a recuperar a mi hijo, pero quiero evitar que a más personas les pase algo parecido. Todos somos seres humanos y tenemos derechos, pero estos doctores nos tratan como que fuéramos nada”, aseveró Alicia Monzón en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Un año de dolorAlicia Monzón había comenzado con trabajo de parto la tarde del 30 de agosto de 2012. A la madrugada ingresó a sala de parto donde vivió una verdadera tortura por parte de la enfermera de turno, el cirujano y la médica obstetra. “No reces que acá no está tu Dios”, le gritaban una y otra vez cuando ella se encomendaba a las oraciones, en ese momento en el que su cuerpo -y el de su bebé- era sometido a sufrir un infructuoso parto vaginal que duró tres horas. Era la única opción que encontraba para distraerse del dolor.En ese estado, según testimonian Alicia y su familia, el cirujano le pidió dinero para hacerle la cesárea. El padre de Alicia, quien se encontraba con su familia afuera de la sala de cirugía, a la que le habían negado el acceso, llegó a ofrecerle su moto y prometió conseguir plata, y le rogó que la operara, pero el cirujano se negó.Con una episiotomía -corte vaginal- abusivo, ya que le destruyeron los genitales, el bebé nació. Sólo vivió media hora. Tras el trágico alumbramiento, sedaron a Alicia y la abandonaron en una camilla, sin haberle limpiado el vientre. Debió ser trasladada de urgencia al hospital Madariaga con una grave infección uterina que puso en riesgo su vida y la obligó a permanecer en terapia intensiva por una semana. Hoy está bajo tratamiento psicológico y el caso es investigado por la fiscalía de Puerto Rico. Tras hacer público el hecho a través de las radios del pueblo, muchos vecinos de barrios carenciados comenzaron a dar a conocer más casos de violencia y malos tratos en este hospital.





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