ARISTÓBULO DEL VALLE. Reza un viejo adagio popular que “hay celos que matan”. Obviamente, la frase es en sentido figurado, no literal, perfectamente aplicable al caso de una docente de 46 años que baleó a su esposo porque no la convenció la explicación que le dio sobre una llamada desconocida que había recibido al celular.El violento episodio se produjo el jueves, alrededor de las 20, en el domicilio que el matrimonio posee en el paraje Picada Tambor de Tacuarí, ubicada a la altura del kilómetro 1.225 de la ruta nacional 14, jurisdicción de Aristóbulo del Valle, consignó el parte del departamento Prensa de Jefatura.El herido, un agricultor de 42 años, fue trasladado al hospital de área de la localidad de Dos de Mayo, donde recibió las primeras curaciones.Justamente, la Policía local tomó conocimiento del hecho a través de un llamado efectuado desde el centro de salud.El informe médico estableció que el paciente presentaba “una herida de bala de rifle en el tercio superior del brazo izquierdo”, con riesgo de vida.Una patrulla entonces se dirigió al nosocomio de Dos de Mayo y se entrevistó con el lesionado.De esta manera los investigadores pudieron establecer que el disparo había sido efectuado por la esposa.Al parecer, el hombre llegó a su casa, a eso de las 20, y en presencia de su mujer recibió un llamado al celular que figuraba como desconocido.La docente se habría alterado y quizás desconfiada de las actividades en que andaba su marido, le preguntó la identidad de quién lo había llamado.La respuesta pareció no conformarla razón por la que tomó un rifle calibre 22 y abrió fuego.El proyectil impactó en el brazo izquierdo del hombre, que luego fue llevado al centro de salud de Dos de Mayo.La Policía procedió a la incautación del arma, dos proyectiles y una vaina servida. La misma carecía de documentación. La docente fue detenida y acusada del delito de “tentativa de homicidio”. Gdor. López: una mujer está en peligroElla tiene 41 años y se domicilia en la localidad de Gobernador López. Hace seis meses logró separarse, al menos de hecho, de su esposo, con el que tuvo tres hijos.El hombre, de 47, es violento y afecto a las bebidas alcohólicas, según el parte policial.Las constantes palizas hicieron que ella lo denunciara por violencia de género y lograra que la Justicia dictara una “prohibición de acercamiento”, que sin herramientas para hacerla cumplir es completamente inútil.Y así queda demostrado en esta historia: el hombre violó esa orden una y otra vez. La última ocasión sucedió el jueves, cuando ella abordó el colectivo que la trasladaría de Gobernador López a Leandro N. Alem.En determinado momento se percató que su ex pareja se encontraba en uno de los asientos del ómnibus.Desde allí comenzó a molestarla, a acosarla y someterla a una presión psicológica insoportable.Cuando al fin parecía que la pesadilla terminaba y ella descendió del micro, sintió el primer golpe a traición, por la espalda.Los puñetazos y hasta patadas se repitieron con alevosía en distintas partes del cuerpo.Hasta que alguien pareció interceder y hacer que el atacante desapareciera por la calle Mariano Moreno, en Leandro N. Alem.En su denuncia, la mujer contó a los uniformados que el agresor amenazaba con matarla si no regresaba con él, mientras los golpes se repetían sobre su humanidad.El médico policial estableció en su informe que la víctima presentaba lesiones que le demandarán doce días de curaciones.La Comisaría de la Mujer, de Leandro N. Alem, interviene en el sumario policial.





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