OBERÁ. “Estaba enamorado de ella”, alcanzó a decir ayer por la mañana, en un último intento de “salvar” su libertad. Pero el insólito fundamento que esbozó el pastor evangelista no tuvo sustento y la Justicia lo condenó a 17 años de prisión por haber abusado durante siete a su hija.La sentencia se conoció ayer al mediodía y fue resuelta por el Tribunal Penal 1 de la Segunda Circunscripción Judicial, en Oberá, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN en base a fuentes cercanas a la causa.El condenado, de 41 años, era radioperador de una emisora evangélica emplazada en el barrio Schuster de Oberá, donde además tenía un programa. De ahí es que se ganó su fama de líder religioso, pese a que no tenía una feligresía a su cargo, consignó un portavoz.Descubrimiento atrozLa causa se inició en enero de 2012 gracias a la denuncia de la propia víctima, quien, no obstante, vivió un calvario que duró siete años mediante violentas amenazas que la hacían autosilenciarse.Todo sucedió una tarde en el domicilio donde convivían el ahora condenado, su mujer y la víctima. La esposa del líder religioso se sentó frente a la computadora de la habitación conyugal en busca de fotografías suyas, cuando imprevistamente encontró un archivo de video que llevaba su nombre, seguido del número 22.Al reproducir el archivo, descubrió la oscura verdad: las imágenes mostraban a su marido sometiendo sexualmente a la hija de la pareja en la cama matrimonial.Como volvió a relatar ayer en el debate oral, todavía sin poder creerlo llamó a su hija y le preguntó qué era eso. La joven, de 20 años, rompió entonces el silencio y entre lágrimas le contó que su padre abusaba de ella desde que tenía 13 años y que había amenazado con hacerle daño a ella y al resto de sus familiares si contaba algo.Fue entonces que la madre y la joven se dirigieron rápidamente a la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional II, en Oberá, y radicaron una denuncia. Pocos minutos después, los uniformados detenían al pastor cerca de la congregación a la que asistía.Relación de noviazgoEl imputado llegó ayer a juicio esposado y custodiado por agentes del Servicio Penitenciario Provincial. A la hora de declarar, ante la existencia del video en el que se lo distingue claramente, alegó mantener una relación “romántica” con su propia hija.“Estaba enamorado de ella”, le dijo al tribunal, y aseguró que con su hija mantenía un vínculo similar al de un noviazgo. En ese sentido, dijo que las relaciones sexuales eran consentidas.Minutos después fue el turno de la joven, quien le pidió a los jueces si era posible declarar sin que su padre esté presente. La defensa accedió a la solicitud y entonces la muchacha se quebró: confirmó lo denunciado en su momento y descartó totalmente que las relaciones hayan sido consentidas.Finalizada la ronda de testimonios, llegó la hora de los alegatos. Allí, el Ministerio Público Fiscal, representado por la doctora Estera Salguero de Alarcón, solicitó la pena de 17 años de prisión para el evangelista. A su parte, la defensa del imputado, en manos del abogado Javier Noguera, pidió la absolución por el beneficio de la duda.Antes de que los magistrados Francisco Aguirre, Lilia Avendaño y José Pablo Rivero se retiraran a deliberar, el imputado hizo uso de la posibilidad de esbozar sus últimas palabras. Allí no mostró arrepentimiento acerca de lo sucedido.Minutos después, los camaristas regresaron a la sala de audiencias y la secretaria dio lectura de la sentencia, que finalmente lo condenó a 17 años de prisión.De inmediato, el religioso fue nuevamente esposado y trasladado a la Unidad Penal II del SPP, en Oberá, donde cumplirá la dura pena por el delito de “abuso sexual con acceso carnal calificado por el vínculo”.




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