POSADAS. Las primeras veinte escuelas provinciales de Misiones cumplieron el año pasado cincuenta y cinco años de existencia, productividad y formación educativa. Para recordar aquellas épocas, PRIMERA EDICIÓN entrevistó a uno de los docentes que trabajó en esas primeras escuelas y que hoy, como muchos jubilados docentes de la provincia, marcha cada jueves en la plaza 9 de Julio para reclamar al Gobierno provincial que respete el 82% móvil y pague la millonaria deuda que acumula con el sector. “Yo me siento agradecido por haber participado como maestro de grado titular en la Escuela Provincial 3 Estados Unidos del Brasil (hoy 403) de la sección novena de Campo Viera, Yerbal Viejo en el año 1961. El primer director fue Orlando “Keko” Bregañolo, que hoy en día nos acompaña en la marcha blanca los jueves de cada semana”, contó Fauze Saleh. Como buen maestro, Saleh comienza contextualizando: “Antes de 1953, éramos territorio nacional. Ya declarada como provincia, en 1955 fue electo como primer gobernador el médico Claudio Arrechea. El 21 de abril de 1958 se sancionó la Constitución Provincial. En 1955, en el ámbito del Ministerio de Salud Pública, Cultura y Educación se creó la Dirección General de Educación, Cultura y Deporte tanto primarias como secundarias. Fue su director Rubén Leguía. Bajo la jurisdicción de la Inspección General de Escuelas se creó en 1956 la Escuela Domiciliaria 1, destinada a atender a los alumnos con discapacidades motoras, secuelas de la poliomelitis, deficiencias mentales leves y otras afecciones físicas. Constituyó un importante aporte a la educación pues no existía espacio alguna para esa población escolar. Fue pionera en la provincia y en la región”.El florecer de la enseñanza provincial “Durante el año 1957 fue como el florecer de la enseñanza provincial a lo largo de las rutas nacionales 12 y 14, las columnas vertebrales de Misiones, entradas y salidas de los habitantes, agricultores, colonos, docentes, gendarmes y policías. Las primeras 20 escuelas primarias provinciales -desde Wanda a Panambí, Campo Viera, Campo Grande, Aristóbulo del Valle, Colonia Aurora, Dos de mayo y San Pedro- fueron creadas por decreto (418/57). Todas estas creaciones respondían a pedidos de los colonos y agricultores, constituidos en comisiones pro-escuelas que aportaban su trabajo, el terreno, el local, mobiliario y viviendas para el docente”, recordó Saleh. Estas construcciones significaban un verdadero esfuerzo para los vecinos pero entendían el alto valor que significaba a la educación de sus hijos. Una fecha muy importante es el 28 de noviembre de 1956 cuando se creó la primera escuela secundaria de Misiones: la Escuela Normal 1 que comenzó a funcionar un año después en Leandro N. Alem. Su primer director organizador fue el profesor Félix Manuel Durán. En los tres años siguientes se crearon escuelas primarias en la ruta 14 y rutas provinciales, todas requeridas por los agricultores. Así, se crearon las escuelas desde la número 21 hasta la 100. Un viaje en el tiempo“Si el viaje en el tiempo fuese posible, si me dieron por un día la posibilidad de viajar a través de las décadas, volvería para presenciar aquellos años de las escuelas provinciales. Aquellas primeras 20 escuelas provinciales que poblaron parte de esta acogedora tierra misionera”, confío Fauze Saleh y agregó un poco emocionado “quisiera volver en ese mismo maestro de grado asustado e impresionado por su gente y vegetación que llegó por primera vez a la Escuela Provincial 3 (hoy 403) de Yerbal Viejo”. Este jubilado docente asegura que no quiere reconocimiento alguno pero sí la oportunidad de agradecer “a mi familia, a los docentes con los que tuve la suerte de compartir y llevar adelante la educación primaria, todos docentes responsables, cumplidores en sus tareas y profesionales que aman a los niños y a sus alumnos. Tuve la suerte, también, de encontrar conductores de las políticas educativas en la inspección general de escuelas, como el señor Cibetta, la señora Gutiérrez de Fernández, la señora Bianchi de Acasuso, el señor Vallejos, el señor Leonel Socastro, la señora Contreras de Godoy y muchos otros inspectores (hoy supervisores), que fueron asesores, formadores y amigos de los maestros, allá en los montes, picadas y caminos”. Titular desde el primer díaSu primer cargo como maestro fue en la Escuela Provincial 3 (hoy 403) de Yerbal Viejo. Dos años después lo trasladaron a la Escuela 116 de El Soberbio, “ahí me casé con una maestra entrerriana, madre de mis cinco hijos”, contó. Por ese entonces, según analizó Saleh, “los docentes estábamos a cargo de todo en la escuela, teníamos que limpiar, cortar árboles… después formé un club de madres, casi todas alemanas, que limpiaban la escuela los sábados a la mañana. La relación con las familias de los alumnos era muy buena. Los colonos inmigrantes eran los hacedores de las escuelas, ellos querían que sus hijos aprendieran el idioma… en esa zona (El Soberbio) se hablaba solamente alemán y portugués. Estaba tan arraigado el idioma que los chicos volvían el lunes, después del fin de semana, y era como comenzar todo de nuevo”. Recordó que, con mi esposa, escribían carteles grandes con el nombre de las cosas para que los chicos aprendan: puerta, ventana, pizarrón… “es que con sus familias los chicos hablaban en portuñol y alemán”, En El Soberbio, estuvo hasta 1966 y después lo trasladaron a la Escuela Provincial 20 (hoy 420), en Yacutinga, Gobernador Roca. “Ahí ya fui como director y los maestros de grado eran la señorita Irma Ledesma, Edith Valenzuela, Hilda González y Luis Fernández. La maestra especial de manualidades era Lucía Ferreyra y el portero el señor Gómez”, precisó Saleh a PRIMERA EDICIÓN. En esa época, no hace tantos años, aseguró con nostalgia el jubilado, “los docentes sentíamos que éramos protagonistas de un proyecto de país”. Sus días actuales Como muchos otros jubilados del sector educativo de la provincia, Saleh participa todos los jueves de la marcha “marea blanca” que reclama al gobierno que respete la movilidad jubilatoria automática y, consecuentemente, abone a los pasivos el 82% que reciben como haberes los docentes activos en el cargo respectivo. Exigen también la eliminac
ión del tope jubilatorio y la derogación de la emergencia previsional vigente desde hace más de 20 años. “Yo me jubilé como vocal de Junta de Clasificación y Disciplina elegido por los docentes y cobro en la actualidad el 56% menos que un vocal en actividad. Estoy afectado por el tope jubilatorio”, indicó Saleh.Ahora, a sus 71 años, además de tratar de disfrutar de sus cinco hijos y sus seis nietos, este hombre que prestó servicios 26 años como docente lucha para que el mismo Estado que en sus inicios le pagaba un sueldo altísimo hoy le abone una jubilación digna que le alcance para vivir sin necesidades. Un viaje con historia Según recordó Fauze Saleh, empezó a trabajar como maestro a los 19 años. “Yo acababa de recibirme como maestro en Corrientes y vine a Misiones, me inscribí en la Inspección General de Escuela y casi inmediatamente me nombraron maestro titular en la Escuela 3 (hoy 403), en Yerbal Viejo (Campo Viera). Por ese entonces, la región de Campo Viera comenzaba en Yerbal Viejo, seguía con Bonpland hasta Santa Pedro. Recién después se realizó la política por municipios. Me acuerdo que en la Inspección de Escuelas me mostraron el mapa de Misiones y me dijeron que tenía que ir hasta Oberá y buscar a un señor que tenía taxi y sabía donde estaba la escuela”. Pero cuando este maestro llegó a Oberá, llovía intensamente. “Entonces paré en un hotel pero se me estaba terminando el dinero… solo me quedaba 50 pesos cuando por fin dejó de llover. El taxista -que tenía una estanciera roja y blanca- me dijo que me cobraría 30 pesos, todavía me sobraba 20, así que acepté. Teníamos que entrar por la ruta 21 y pasar Arroyo Bonito para llegar. Pero a mitad de camino nos caímos en un pozo. Nos sacó un señor con una yunta de buey que nos cobró 20 pesos más. Llegué sin un solo peso, no tenía ni para comer. Le conté al director de la escuela y entonces me dio un catre para que durmiera en la biblioteca y se llevó los mapas y libros a la dirección”, recordó. Al mes, cobró su primer sueldo como maestro. “En esa época el sueldo del maestro era muy alto. A los 19 años, como maestro, ganaba de bolsillo, sin antigüedad, 4.992 pesos, lo que hoy equivale a unos 49 mil pesos”, destacó.





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