POSADAS. El sujeto que fue arrestado el pasado 25 de marzo, acusado de abusar sexualmente y torturar a dos de sus tres hijas, a las que vejaba delante de sus familiares, fue procesado y su causa elevada a juicio en las últimas horas. Fueron años de terribles vejámnes en un hogar ubicado en la localidad de Garupá y que parecía ser ejemplar. Pero una verdadera pesadilla se ocultaba tras esa fachada. Luego de tres años, una joven de 20 años decidió romper el silencio y denunció que desde que tenía 8 y su hermana 7, su propio padre las obligaba a mantener relaciones sexuales y las golpeaba. El pervertido, de 46 años, expolicía y que decía ser pastor evangelio (“profesaba” la palabra en cárceles y otros lugares), fue acusado de haber golpeado y violado a sus hijas por más de una década. Por si fuera poco, una de las víctimas -quien actualmente tiene 20 años- reveló que su papá también maltrataba a su mamá. Los sometimientos eran practicados delante de otros hermanitos. El sujeto se ganó el triste alias de “Monstruo de Garupá”, ya que convirtió en un infierno la vida de sus hijas desde que tenían 7 y 8 años respectivamente. Una de ellas, quien ahora tiene 20 años, se fue de la casa y por suerte decidió denunciar a su papá al ver que seguía sometiendo a sus hermanos más chicos. La joven mayor, relató que desde los 8 años, su propio padre, un hombre muy violento, la obligaba a mantener relaciones sexuales y a practicarle sexo oral y anal. En algunas ocasiones también veía cómo castigaba a su madre y generalmente la sometía cuando la mamá estaba ausente. Todo ocurría siempre en presencia de sus otros hermanos, ahora con 19, 17, 14, 12, 10 y 7 años de edad. Por otro lado otra de sus hijas de 19 años, también dio cuenta de los mismos abusos y malos tratos desde que tenía 7 añitos. En un principio las manoseaba y con el correr de los años comenzó a obligarla a mantener relaciones sexuales, haciéndolo también ante la presencia de sus otros hermanitos para que aprendan, según él. En las ocasiones en que se negaban, el sujeto las amenazaba diciéndoles que las iba a degollar. El Juez de Instrucción 7 de Posadas, José López, lo procesó por “dos hechos de abuso sexual agravado por el vínculo y situación de convivencia y por un hecho de abuso sexual simple”.





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