POSADAS. Preocupados y sin saber a quien más recurrir, los vecinos del barrio Rocamora -en proximidades de la cancha de fútbol de Bartolomé Mitre- relataron a PRIMERA EDICIÓN la difícil situación que atraviesa Roberto (43 años), un personaje conocido en la zona, y que según dijeron padecería algunos trastornos mentales. El hecho es que desde hace unos meses duerme bajo un improvisado toldo en la vereda de un terreno baldío, abandonado por sus parientes.“Este señor (Roberto) es de Lomas de Zamora, Buenos Aires. Cuando falleció su mamá, junto a su padre vinieron a Posadas, hace unos trece años. Se instalaron acá cerca de la estación de servicios. Después, con el tiempo vivía en una propiedad donde funcionaba una despensa al frente y él dormía en el fondo, pero eso se vendió, hicieron un edificio, una cochera y él se quedó en la calle”, explicó uno de los vecinos. Siempre de acuerdo al relato de los habitantes de la cuadra, “durante mucho tiempo él cobró una pensión por invalidez en el Pami, pero hace poco le cortaron, aunque no sabemos bien por qué motivo”, expresaron, aunque se estima que sería porque debía actualizar sus estudios y certificados de discapacidad que exige la Anses, lo que independientemente de este caso está generando inconvenientes a muchos beneficiarios de esta provincia, como lo publicara oportunamente este medio, y que fue reconocido en su momento por la propia Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que en conjunto con Salud Pública acordaron extender los plazos de presentación de dicho certificado que requiere la intervención de varios profesionales para poder emitirse, lo que dilata ese trámite.No sólo le habrían suspendido el cobro de la pensión a Roberto, sino también la provisión de sus medicamentos, “porque tiene algún problema, no sabemos con exactitud qué, pero es algo mental. Si está medicado es una persona normal, hace changas de mecánica, electricidad, jardinería… pero así, sin los remedios queda muy deprimido, se puede llegar a dormir en una plaza, como ya le ocurrió y le roban todas sus herramientas, hasta su bicicleta le robaron. Además no sabemos qué puede pasar”, apuntaron. La historia se ensombrece cuando la pregunta obligada apunta a sus parientes. “Tiene a su padre que vive cerca del cementerio y la que sería su madrastra. Según él, su padre es el que le cobraba la pensión y le daba sólo unos pesos. Nosotros nos comunicamos con ellos para que se acerquen y se hagan cargo, pero no quieren saber nada, aparentemente la relación entre ellos es mala, pero nos apena ver a este señor así”. Los vecinos le dan un plato de comida casi todos los días y subsiste con ello. El lugar donde se instaló no tiene ni siquiera una letrina y cuando le permiten, puede higienizarse en una estación de servicios de la zona. “Sólo pedimos que alguna autoridad se haga cargo, esto es un abandono de persona, porque está enfermo”, concluyeron. “No es un vagabundo”Ayer por la mañana, los vecinos de la zona de Martín Fierro y Miño, gestionaron por contactos propios, el traslado de este hombre a un sanatorio privado (San Miguel, instituto psiquiátrico privado) para que puedan atenderlo, porque “no sabemos más a qué autoridades dirigirnos para que vengan a darle una mano. Le pedimos el carnet del Pami a la madrastra pero nos lo negó, nos trató muy mal y nos dijo que si queremos ayudarle que nos hagamos cargo nosotros, que ellos no lo harán”.Los habitantes de la cuadra donde deambula Roberto recalcaron que “él no es peligroso, pero una persona normal no puede vivir en esas condiciones, en una vereda, a la intemperie, no tiene ropa, está sucio, no tiene baño ni agua potable. Vive de la caridad de la gente cuando en verdad le asisten sus derechos”.Además recalcaron que Roberto “sólo, por su cuenta, no puede vivir porque necesita medicación, que alguien se ocupe de él. No se trata de un vagabundo, porque él estudió computación y llegó a recibirse, andaba muy bien, cuando tomaba su medicación. Ahora está abandonado”.





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