APÓSTOLES. Por fortuna no dejó víctimas fatales, aunque la negligencia de un remisero que hacía su trabajo alcoholizado pudo haber terminado en una verdadera tragedia con por lo menos dos pérdidas humanas.Sucedió el último sábado alrededor de las 18 en Apóstoles, donde un trabajador del volante de 27 años al mando de un Fiat Uno circulaba por avenida Las Heras de esa localidad a toda velocidad.Minutos antes, el remisero había sido requerido por una pasajera de 21 años a pocas cuadras del lugar, quien le solicitó un viaje, sin imaginar en un principio el estado del conductor y, mucho menos, cómo terminaría el recorrido.Lo cierto es que el Uno aceleraba por Las Heras cuando en determinado momento, a pocos metros de la intersección con la calle Maipú, el remisero perdió el control del rodado.El remís salió despedido violentamente de la cinta asfáltica y luego de segundos de incertidumbre, terminó su alocada carrera contra una jirafa del alumbrado pública, en posición invertida, sobre el boulevard.A raíz del hecho, tanto el conductor como la joven pasajera sufrieron lesiones de distinta consideración. El remisero terminó con una herida cortante en el mentón, mientras que la muchacha, con un edema en la región frontal.Debido a que tenía un fuerte aliento etílico, el remisero quedó internado bajo observación con custodia policial en el hospital local.El hecho sucedió en plena tarde del sábado y milagrosamente el hecho no dejó más heridos: a esa hora, eran muchos los que caminaban por la vía pública.





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