POSADAS. Walter Cattaneo, es médico cirujano. Oriundo de Rosario, Santa Fe, llegó a Misiones hace ya varios años. Una fuerte inclinación por la militancia social, ligada a experiencias personales y su profesión médica, hicieron que descubriera en los cuidados paliativos (CP) la actividad que eligió para el resto de su vida. En 2010 realizó un posgrado en el Hospital de Clínicas de Capital Federal y desde entonces comenzó a organizar el Servicio de Cuidados Paliativos (SCP) en el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, que por el momento es el único en la región y recibe pacientes del Nea, Paraguay y Buenos Aires¿En qué consisten los CP?Los CP buscan que la persona que padece una enfermedad crónica que no tiene tratamiento específico de curación y que tiene múltiples síntomas, físicos, psicológicos, tenga una atención digna, una asistencia y acompañamiento que le permita llegar al fin de su vida en condiciones de dignidad. Hacemos un abordaje integral. Es decir que si es un paciente oncológico, no solo atendemos los síntomas del tumor, porque si nosotros no entendemos los miedos de esa personas frente a la enfermedad, no sirve de nada. Es una mirada más humanista de la persona…Sí, más humana, una medicina o un servicio donde confluyen varias disciplinas con esa mirada muy humanista. En CP tenemos la visión de la persona a nivel físico, psicosocial, emocional, espiritual y ético. Las intervenciones son totalmente diferentes porque cada persona es diferente.Desde CP decimos: “no importa cuánto vayas a vivir, lo que importa es que lo vivas con calidad”. Serán dos semanas, dos meses. Y ahí entramos a discutir qué es calidad de vida, y eso lo determina cada paciente. Yo a cada uno le digo: “ni yo como médico, ni el marido, el hijo o la pareja tienen que decir lo que vos necesitás, vos tenés que plantear qué es lo que más te conviene”.¿Y algo de esa calidad está en evitar que la persona sufra?Morir en soledad, morir con dolor y morir mutilado (entubado), esas son las tres cosas que queremos evitar. Y se puede. Hoy en día es inconcebible que alguien muera con dolor, teniendo tan a mano un recurso para evitarlo, como es la morfina. Y nadie debe morir solo. Y no hablo solo del entorno familiar, sino que haya alguien que le pueda agarrar la mano y hablarle a la persona que está agonizando. Eso es una cosa maravillosa. O si está al lado de una persona que lo ama y le dice “andate tranquilo que yo me quedo acá amándote”. Esas son las cosas que tratamos de abordar desde el SCP.¿Y lo espiritual, cómo se aborda? Digamos que no es muy común que un médico hable de espiritualidad…De la experiencia que tengo puedo decir que no importa de qué religión sea, lo importante es que tenga fe. Cuando aparece una enfermedad como el cáncer y te dan un diagnóstico que te desarma en lo absoluto, aquellos que tienen una creencia logran pararse mejor y son mucho más capaces de enfrentar el hecho real de las posibilidades de su muerte.Eso es lo que veo. Entonces nosotros exploramos la religiosidad de las personas y de su familia, porque sabemos que es un recurso muy útil. Y hay personas que me dicen que por su fe están mejor, y se las ve mejor. Y eso es fe, no se puede explicar ni poner en estadísticas. Paradójicamente, tal vez esta especialidad, tan cercana a la muerte, sea una de las pocas que se preocupan por la cuestión social y espiritual del paciente…Siempre trato de insistir en que el modelo instalado es el modelo médico hegemónico, que surge con el capitalismo e instala como modelo la paternidad del médico. A eso se suma lo tecnológico y el lema: “porque lo tengo, tengo que utilizarlo”. Pero ¿porqué tengo terapia intensiva, todos tienen que terminar en terapia intensiva? No.Comúnmente, en las distintas especialidades, el médico es el que te dice lo que tenés que hacer y vos tenés que obedecer. No te deja otra alternativa, no te permite la discusión, la interacción; uno manda y el otro obedece. Yo cuando atiendo a una persona le pregunto: “¿qué te parece que es lo más importante del hospital?”. Y dicen, la infraestructura, los médicos. Y yo les digo: “lo más importante de este hospital sos vos, como la persona que necesita ayuda y viene a requerirla y si considero que sos lo más importante, tenés que tener la información y saber lo que te pasa”. Por supuesto que algunos pacientes se sorprenden, porque nunca les dijeron esto.Y lo cierto es que tienen derecho a tener la información. Y esto se vincula con la Ley de Derecho del Paciente -conocida como Ley de Muerte Digna- que significa aceptar o rechazar un procedimiento, pero para eso el médico debe informar sobre para qué sirve. En estos casos, el paciente tiene derecho a saber o a no saber sobre su enfermeda. Y si no quiere saber me tiene que decir a quién elige para que le diga. ¿Cómo está formado el equipo del SPC?Este espacio comenzó a ser posible porque hay una mirada, una decisión política. Misiones es una de las primeras en tener una ley de CP (la Ley de Cuidados Paliativos XVII Nº 53 (antes ley 4327) fue sancionada el 8 de septiembre de 2006). Eso nos da un marco legal, pero, la ley hay que operativizarla. Yo tomo la existencia de esa ley y hago mi formación en 2010 en el Hospital de Clínicas de la UBA (Universidad de Buenos Aires). Cuando llegué al Hospital (Madariaga) en 2010 mi intención inicial era aprovechar los recursos existentes. Comencé a ir identificando personas para integrar el equipo, que son personas que tienen que estar preparados para bancarse como profesional toda la carga emocional que significa ayudar a otro a soportar su sufrimiento y tratar de aliviarlo. Ahora somos seis personas. Contamos con psicooncólogas, especialistas en oncología que hicieron la especialidad en CP. Después se incorporaron enfermeras, primero una enfermera becada por el Instituto Nacional de Cáncer (INC) que fue a hacer un año de formación en los mejores lugares de CP, y en septiembre pasado se sumó al equipo. También hay otra licenciada en Enfermería que es religiosa; y ahora estamos mandando otra enfermera más con la beca del INC. Además incorporaremos un médico especialista en el dolor, y queremos incorporar la trabajadora social (TS). ¿La TS sería para atender la situación socioeconómica del paciente?Sí, porque la gente además de enfermarse se vuelve más pobre. Las enfermedades te empobrecen, porque ya no podés trabajar y contar con el recurso cotidiano que tenías de las changas. Además necesitás más recurso económico para los medicamentos. Entonces el re
curso económico va en disminución.Por suerte en este Hospital tenemos la ventaja de que la medicación es gratuita para todos los pacientes oncológicos. Otra cosa para destacar es que tenemos un sistema de historia clínica electrónica, que me permite saber cuántas personas oncológicas ingresan cada día, cuántos pasaron por CP, cuáles son los canceres más frecuentes que hemos atendido.¿Cómo funciona el SCP?El servicio funciona en el Hospital (Madariaga). No hemos armado una unidad de CP, que es un lugar específico donde tenés a los pacientes con enfermedad terminales, sector que algunos hospitales de Buenos Aires sí tienen. Nosotros tenemos internaciones en los diferentes pisos del hospital, entonces Oncología nos pide que veamos un paciente, o desde los sectores Cirugía, Clínica Médica, Ginecología. Actualmente hay 16 camas y también hacemos consultorio externo todos los días.Yo los veo y hago la historia clínica de ingreso de los pacientes, o lo hacen las enfermeras especializadas. Después lo ve la psicooncóloga, y luego nos juntamos todo el equipo y charlamos, vemos qué tenemos que tratar de la cuestión del síntoma, qué de la cuestión social, su familia, las condiciones económicas.¿Qué casos atienden?Si bien el mayor grupo de pacientes de CP son oncológicos, el servicio está hecho para enfermedades no oncológicas, como neurológicas, HIV, insuficiencias cardíacas graves o hepáticas, trasplantados, accidentados con una lesión grave irrecuperable. Todo aquel que padece una enfermedad que lo llevará a la muerte a largo o a mediano plazo. Una despedida“Hace poco tuve un paciente que era un tiro al aire, toda su vida fue alcohol, noche, nunca se cuidó en nada. Hasta que hace un año y medio conoció a una mujer muy creyente. Ella de a poquito lo fue cambiando y él hizo una conversión espiritual, se replanteó toda su vida, se sentía pleno como nunca porque había logrado llenar el vacío que había sentido toda suvida. Y cuando estaba en su mejor disfrute, le detectan cáncer de pulmón metastizado. Y quedó internado en el Hospital. Un día, charlando me decía, “qué lástima, justo ahora que había empezado a entender las cosas”. Él no estaba enojado, estaba aceptando lo que le estaba pasando y lo veía desde una fe. Una noche estaba internado, estábamos charlando y le digo: “¿qué se siente ahora? ¿Qué sentís?” Y me dice: “yo tengo aceptado que me voy a morir, pero es tan difícil dejar esto”. Cuarenta minutos después el hombre se muere….yo no sé cual es la fórmula para aceptar la muerte, pero lo que quiero decir es que aquellos que la encuentran y aceptan que la muerte es posible, se van mucho mejor.





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