PUERTO IGUAZÚ. Su nombre es tan difícil de leer como de memorizar. Es de nacionalidad iraquí, tiene 42 años y se llama Laith Al-Saiegh. Interpol lo arrestó el 10 de abril en el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, antes de subir al avión que lo depositaría en Buenos Aires.Lo buscaban desde mediados de 2011 por el multimillonario robo de lingotes de oro en Estocolmo. Fuentes vinculadas al caso indicaron que las barras del preciado metal fueron valuadas en 309 millones de euros.Ayer trascendió que el Juzgado Federal de Eldorado recibió el pedido de extradición del ciudadano iraquí.Laith Al-Saiegh fue detenido por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, conjuntamente con Interpol, por aquel episodio delictivo en Suecia.Cuando los investigadores comenzaron a requisar sus pertenencias encontraron 135.000 dólares en el doble fondo de su maleta.Los hombres que lo acompañaban, de nacionalidad brasileña pero de origen árabe, también llevaban abultadas sumas de la moneda norteamericana sin declarar. Al parecer, 10.000 dólares cada uno.Como informara este diario en su momento, Laith Al-Saiegh huyó de Europa después de aquel robo y se refugió en Brasil, en busca de impunidad.Al menos una de sus propiedades estaba en Foz de Iguazú y desde allí ingresaba a la Argentina, por lo general en auto y por el puente internacional Tancredo Neves.De acuerdo con los registros oficiales, desde 1998 entró y salió de este país en 219 ocasiones, la mayoría de ellas en 2011.Las autoridades suecas creen que, después de la sustracción de los lingotes de oro, de una prestigiosa joyería de Estocolmo, el mismo iraquí se encargó de derretir las barras del valioso metal para borrar cualquier tipo de huella o rastro de su accionar.La causa se encuentra en el Juzgado Federal de Eldorado, a cargo por subrogación legal del magistrado José Luis Casals. La gran incógnita, aún por develar, es el origen y destino del dinero secuestrado al ciudadano iraquí y sus cómplices.La pesquisa llevada adelante en el norte de Misiones estableció que, un día antes de ser detenidos, los tres ciudadanos extranjeros pasaron desde Foz de Iguazú a Misiones.Al parecer, el objetivo habría sido adquirir los pasajes aéreos hacia Buenos Aires.Luego volvieron a Brasil y a eso de las 19.30 regresaron para hospedarse en un hotel de Puerto Iguazú. A la mañana siguiente tomaron un taxi al Aeropuerto y allí se dividieron.Al parecer, ese movimiento sospechoso despertó la atención de la PSA que procedió a demorarlos. Allí se descubrió que llevaban dólares en forma clandestina.





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