POSADAS. Nadie sabía que el único detenido por el crimen de la estudiante Lucía Maidana alquilara una habitación en el corazón del barrio Palomar, a unas ocho cuadras del lugar del hecho, porque tampoco lo mencionó en su declaración indagatoria.Por eso la Justicia, con el juez de Instrucción 1 Marcelo Cardozo a la cabeza, se apresuró ayer a la mañana a allanar el inmueble ubicado en calle España 2912, más precisamente en la intersección con Rebollo.Los investigadores secuestraron ropas y otros elementos de la pieza, que serán sometidos a pericias con la esperanza de hallar algún rastro de la víctima oriunda de Capioví.La información sorprendió a propios y extraños cuando todo indicaba que el magistrado concedería la excarcelación al estudiante de Antropología.Es un indicio sólido, sospechoso, contra el único detenido en el marco de una causa que, todo parece indicar, se definirá con el resultado de ADN.Ayer, en plena movilización policial, se produjo una acción que arrojó más leña al fuego, o sospechas al caso.Cuando los hombres de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (SAIC), con Fernando Castelli al frente, arribaron al domicilio de calle España 2912, se encontraron con la madre del sospechoso.Al parecer, guardaba prendas de vestir en un tacho de considerables proporciones con el supuesto objetivo de llevárselo.Alertado de esta situación, el magistrado ordenó que la mujer fuera demorada por el supuesto entorpecimiento de la investigación y encubrimiento. No trascendió por cuánto tiempo se extendería esa medida, aunque el plazo máximo sería de 24 horas.En la casa de barrio Palomar, humilde y reducida, trabajó la SAIC y el departamento de Delitos Complejos de la Dirección Investigaciones.Fueron muchos los elementos secuestrados allí, pero el más importante resultó un pantalón jean masculino con muchas manchas que podrían ser de sangre.Como ocurrió al menos una vez en esta causa, habrá que esperar el resultado de las pericias de la Policía Científica para confirmar si es sangre humana y luego, el ADN para saber si es de Lucía Maidana.No obstante, el juez Cardozo ya adelantó que no mantendrá detenido al estudiante de Antropología a la espera del ADN si no hay pruebas de peso que sostengan esa situación.El juez y la misma SAIC se manejaron con mucha cautela. La personalidad del sospechoso podría relacionarse con el perfil del asesino: violento, intolerante e impulsivo, pero eso no lo convierte en un homicida.Por eso, si es que no aparecen otras pruebas, como algún elemento de la víctima entre las cosas del detenido, o el arma usada para atacar a golpes a Maidana, habrá que esperar el resultado de la prueba de ADN para saber cuál será su situación procesal.Desde la investigación aclararon que no es el único que está en la mira. Hay entre cuatro o cinco personas más.En algunos casos, incluso, se habrían tomado muestras para la realización de ADN. La determinación de esta nueva línea de investigación arrojó una arista curiosa. ¿Sabía la madre que el sospechoso alquilaba esta habitación en el barrio Palomar?Los investigadores determinaron que las personas que habitualmente estaban en el lugar jamás habrían visto a la mujer.De ser así, cómo ella arribó al lugar poco antes que los detectives de la SAIC y de Delitos Complejos.¿Fue mera casualidad o cómo se enteró del procedimiento?Mientras, la causa sigue adelante con la esperanza de que la Policía Científica o la ciencia pueda aportar datos reveladores a través de pericias de certeza como un ADN por ejemplo. Por ahora, el estudiante universitario continuará privado de su libertad.





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