PUERTO IGUAZÚ. El calor de la triple frontera, donde el contrabando, el narcotráfico, el blanqueo de capitales y hasta el sospechado terrorismo se reflejan a diario en miles de dólares, quedó una vez más al desnudo el último miércoles con la detención de Laith Al-Saiegh, un iraquí nacionalizado brasilero de 42 años que era intensamente buscado por la Interpol desde hace exactamente dos años por un multimillonario robo en Turquía y, entre otras cosas, por lavado de dinero.Al-Saiegh fue apresado por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en el aeropuerto de Puerto Iguazú, cuando estaba a punto de subirse a un avión con destino a Buenos Aires. La Policía Internacional le venía siguiendo los pasos desde hace un buen tiempo y finalmente dio con él en la sala de embarque del “Cataratas del Iguazú”, donde fue detenido junto a otros dos presuntos cómplices, una pareja también brasilera pero de origen árabe.Cuando los uniformados requisaron las maletas de Al-Saiegh, descubrieron todavía más: ocultos en un doble fondo, el detenido llevaba unos 135 mil dólares. Sus cómplices, en tanto, llevaban poco más de 10 mil dólares cada uno. La procedencia y el destino del dinero son un misterio y en eso se centra ahora la investigación encabezada por el magistrado José Luis Casals, al frente del Juzgado Federal de Eldorado, según le contó un portavoz a PRIMERA EDICIÓN.Un robo de películaLa historia de Al-Saiegh bien podría ser llevada al cine, sin temor al fracaso. Su nombre pasó a circular entre los más altos oficiales de la Interpol a mediados de 2011. Aquel año, el 12 de abril, una súperbanda delictiva le robó veinte lingotes de oro de máxima pureza a un joyero de Turquía.Los altos mandos de la fuerza internacional no tienen dudas de que el iraquí devenido en brasilero formó parte de ese episodio y que, incluso, fue él quien fundió esos lingotes sin dejar mayores rastros. Con el trabajo consumado, abandonó Estambul unos pocos días después.Desde ese momento, los sabuesos no dejaron de buscarlo por aire, mar y tierra. Pese a todo, Al-Saiegh se las arregló para escapar de Europa y afincarse en Brasil, donde los investigadores creen que actualmente vivía.Lejos del olfato de los pesquisas de la comunidad europea, el detenido hasta tramitó su ciudadanía y logró nacionalizarse brasilero, como consta en el pasaporte que le fue secuestrado el último miércoles en Puerto Iguazú.Destino Buenos AiresEl pasado 10 de abril, Al-Saiegh arribó temprano a la terminal aérea de Iguazú. En los registros de la Aduana figura que el día anterior había cruzado a las 15.16 desde Foz de Iguazú a Misiones junto con la pareja también detenida. Habían pasado por el puente internacional Tancredo Neves y el objetivo era adquirir los boletos áereos en la ciudad de las cataratas.Así lo hicieron y alrededor de las 17 regresaron por el denominado “Puente de la Amistad” hacia Brasil, pero no estuvieron mucho tiempo allí: a las 19.30 reingresaron a la Argentina y se alojaron en un hotel de Iguazú, donde pasaron la noche anterior al embarque.Al otro día, la pareja y Al-Saiegh tomaron un remís que los trasladó desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto local. Llegaron juntos al hall de la terminal aérea, pero enseguida se dividieron, según publicó ayer en su versión digital el diario Clarín. La noticia recorrió ampliamente los portales virtuales y las distintas ediciones noticiosas de todo el país.Habría sido ese movimiento extraño el que levantó las sospechas de los agentes de Interpol con prestación de servicios en el aeropuerto, quienes no dudaron en dar aviso a los hombres de la PSA. Enseguida, las miradas se centraron en esos tres individuos que recorrían por separado los pasillos del lugar.La detención se produjo cuando Al-Saiegh se disponía a embarcar para el vuelo 1735 de Aerolíneas Argentinas, que debía partir rumbo al Aeroparque porteño a las 9.35.Ante las sospechas, los efectivos de la PSA revisaron los antecedentes en el sistema informático y descubrieron el pedido de captura que Interpol Ankara había emanado hace dos años sobre él. Enseguida, las autoridades se encargaron de demorar a la pareja que había sido vista con él.Sin embargo, eso no fue todo. Cuando los policías aeroportuarios revisaron la maleta de Al-Saiegh, descubrieron que llevaba escondidos en un doble fondo poco más de 130 mil dólares en efectivo que, obviamente, no había declarado. A sus cómplices no les fue mejor: cada uno llevaba ocultos unos 11 mil dólares en efectivo.Así las cosas, Laith Al-Saiegh quedó detenido de inmediato junto a sus cómplices acusado del delito de contrabando de divisas, aunque con un seguro pedido de extradición por parte de las autoridades turcas. También quedaron apresados sus cómplices.La causa quedó en manos del juez José Luis Casals, al frente del Juzgado Federal de Eldorado, quien por estas horas intenta dilucidar junto a su equipo de trabajo cuál es la procedencia del efectivo, equivalente a unos 700 mil pesos. Así también, y no menos importante, cuál era el destino del mismo. Las hipótesis son muchas y las autoridades trabajan prácticamente en todas. Es que los movimientos de dinero en la triple frontera no permiten descartar ninguna teoría.





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