POSADAS. El empresario de la madera Juan Carlos Marín fue dado por muerto al filo de la medianoche del jueves y sus familiares autorizaron la ablación de sus órganos. El hombre, de 54 años, fue literalmente ejecutado de un balazo en la nuca.El disparo fue a traición. El asesino ingresó en su departamento, en el barrio El Territorio, cuando él estaba sentado frente a la computadora, y gatilló con la frialdad de un sicario.El proyectil causó daños irreparables en el cerebro, razón por la que no había nada que hacer para salvarle la vida.El ataque, de ribetes mafiosos, ocurrió el miércoles, a las 22, en el departamento de un primer piso, situado en inmediaciones de López y Planes y calle 121.En plena retirada, el homicida se topó en la escalera con un ayudante de Marín, de 18 años, al que tomó de los cabellos, apoyó el revólver calibre 32 en la cabeza y disparó.Por la proximidad con el punto de impacto, la bala no adquirió la fuerza necesaria para causar daño y el muchacho salvó su vida de milagro.El único sobreviviente sería clave después para el esclarecimiento del hecho, al sindicar al autor del disparo.Los investigadores allanaron el domicilio del supuesto tirador durante la noche del jueves, en la chacra 147. Allí fueron en busca del arma homicida, pero no la encontraron.No es el único sospechoso. También está preso el hombre que habría hecho de contacto entre el agresor y el empresario, con el supuesto objetivo de que cerraran un negocio por la compra de una máquina de carpintería.Ambos podrían ser procesados por el delito de “homicidio agravado por la indefensión de la víctima”.




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