POSADAS. El juez de Instrucción 6 de esta ciudad, Ricardo Walter Balor, procesó a los dos policías de la comisaría seccional Quinta detenidos por la muerte de la docente Carmen Mirta Rosa, cuyo cuerpo fue encontrado la tarde del 14 de febrero pasado en una zona casi inhóspita del barrio Los Potrillos, de Garupá.El magistrado consideró que existen indicios suficientes para considerarlos, en grado de probabilidad, penalmente responsables del delito de “homicidio agravado por su condición de funcionarios públicos y por el concurso de dos o más personas”.La acusación es gravísima. En caso de llegar a juicio oral y público y ser declarados culpables, sólo les cabría una condena: prisión perpetua.La resolución se conoció ayer. Si bien no hay testigos directos para asegurar que los policías fueron quienes golpearon y mataron a la docente de 47 años, para el juez hay indicios y presunciones suficientemente sólidos para determinar que tuvieron activa participación en el asesinato.En primer término, fueron los últimos en ver con vida a Carmen Mirta. El 14 de febrero pasado la subieron a una patrulla pero no dejaron constancia del procedimiento. Ni fingura en ningún registro de la comisaría seccional Quinta, dependencia que fue allanada por Balor en su momento.Quizás esa circunstancia jamás se hubiera conocido si los familiares de la víctima no hubieran acercado un testigo que aseguró a la Justicia que el móvil policial ‘levantó’ a Rosa en la puerta de su domicilio.La mujer había llegado a su domicilio desorientada y pidió un vaso de agua. Como se había hecho pis, los dueños de casa entregaron un cartón a los uniformados para que lo pusieran arriba del asiento trasero.Ese elemento fue tomado muy en cuenta por Balor, por lo siguiente. Los acusados declararon en sede judicial que dejaron a la maestra en la colectora de la ruta 12, a unos 500 metros de donde apareció el cuerpo. Pero el cartón fue hallado a sólo treinta metros.Otra arista al menos extraña fue la contradicción que surgió entre lo que declararon los uniformados y lo que se descubrió en el cuerpo de la víctima.Ellos habrían asegurado que no dejaron constancia del procedimiento porque era insignificante, sin importancia. Sin embargo, los peritos de la Policía Científica hallaron marcas de esposas en las muñecas de la fallecida.Entonces, si se trató de un proceder sin relevancia, para qué esposarla.Estos y otros elementos fueron tomados en cuenta por el magistrado para procesar a los dos policías por un delito gravísimo, que podría llevarlos a prisión por décadas.El abogado defensor Ramón Moisés Grinhauz, en comunicación con este diario, manifestó que apelará el auto de procesamiento y adelantó que presentará un perito de parte para refutar algunos aspectos de la autopsia y el trabajo realizado por la Policía Científica.Carmen Mirta Rosa fue hallada el 14 de febrero pasado en el barrio Los Potrillos, de Garupá. La autopsia determinó que presentaba fractura de tabique, explosión de vejiga y lesiones internas en la región cerebral. Lo que se desconoce es qué pasó con ella desde el momento en que la patrulla la alzó.




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