PUENTE ALTO Y LA COLORADA, San Pedro. El lunes por la noche y como corolario de una jornada a pura tensión, las fuerzas policiales expulsaron de la ruta a aquellas familias que habiendo perdido todo y no teniendo adónde ir habían decidido quedarse sentados en la ruta 17, a la espera de que algún funcionario provincial se hiciera cargo de la situación provocada por el intempestivo desalojo, en el que ni siquiera se le permitió a la gente recoger sus producciones y pertenencias.Aproximadamente a las 21, y sin ningún preaviso o intimación previa, los efectivos policiales cargaron contra la gente que se hallaba sentada en la carretera esperando que algún funcionario les dijese dónde iban a ser relocalizados y cómo recuperar sus pertenencias. Los productores denunciaron que cargaron contra ellos con palos. Son muchos los vecinos que afirman haber escuchado disparos y hablan de un accionar represivo violento. Sin distinción de edad o sexo, es decir niños, bebés, abuelas, abuelos, todos por igual fueron reprimidos por la Policía y expulsados de la ruta, aseguraron los productores.Algunos corrieron y otros defendieron a sus criaturas, estos últimos debieron aguantar con sus cuerpos la furia policial que no escatimó en repartir garrotazos, añadieron.PRIMERA EDICIÓN estuvo durante toda la jornada del lunes y al volver ayer recogió testimonios de los vecinos presentes.Todos por igualMarcela es madre de siete hijos, una de ellas tiene capacidades diferentes y sufre problemas de corazón: “El lunes cuando íbamos a ir al pueblo para hacer unas compras nos encontramos de sorpresa con diez a quince policías que nos sacaron a los tirones de casa, le digo que agarraban a los chicos de los brazos y los tironeaban. Los sacaban así de la casa, arrojándolos al patio”, contó angustiada.“Mi nena se desmayó del miedo, pasamos hambre y sed todo el día, no nos dejaron ni juntar las provisiones ni agarrar cosas para armar una carpa, nuestras provisiones las tiraban, rompiendo las cosas, pisoteaban los colchones, nuestras ropas bajo la lluvia, nos trataron peor que animales”.“Rubia” vivía en La Colorada, está casada y tiene un bebé de seis meses, el lunes fue desalojada violentamente y sus pertenencias, según nos relataron varios testigos, quemadas por la Policía. Ella relató a este diario que “llegó la Policía a casa cuando yo estaba cocinando, no nos dieron tiempo a nada, sacaron nuestras cosas a la calle tiraron todo afuera, nos sacaron a lo bruto, yo con mi beba de seis meses y ni siquiera me dejaron darle de comer, luego quemaron toda nuestra ropa incluida la de nuestro bebé. Ahora estamos en la calle, mi bebé sin ropa, durmiendo en la ruta y sin pertenencias porque las prendieron fuego, yo pregunto ¿quién avala este maltrato?”.Violencia para todosZumilda tiene sesenta años, es madre de trece hijos, tiene ya cuatro nietos. Al enterarse del desalojo, se acercó solidaria para ofrecer alojamiento y comida a algunas de las familias desalojadas con las cuales tiene un fuerte lazo de amistad desde hace muchos años. Pero ella y su marido terminaron la jornada de la peor manera: su esposo fue detenido cuando traía comida a los desalojados que estaban en la ruta. “Nosotros decidimos con mi marido venir a ofrecerles a algunos, sobre todo a aquellos que tienen criaturas muy chicas, alojamiento para pasar la noche y que no tengan que dormir a la intemperie. Cuando mi marido se fue a la casa (a 500 metros de la ruta), sorpresivamente y dando garrotazos y tirando tiros, la Policía empezó a echar a los vecinos de la ruta, se armó una estampida todos corriendo, y con muchas criaturas de por medio. Fue un momento horrible, duró poco, porque eran como 300 policías y poca gente, pero fue muy muy feo. Entre los detenidos está mi marido que en ese momento llegaba con comida para nuestros vecinos”, contó Zumilda.




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