PEKÍN, China (Medios Digitales). Los rascacielos de la metrópolis de 20 millones de habitantes desaparecen detrás de la nube de contaminación y la visibilidad no pasa de unos cientos de metros. “No me atrevo casi a respirar”, dice una pequinesa de 47 años. “Es increíble”.El aire huele a quemado y muchas personas llevan mascarillas. Los pequineses están acostumbrados a la contaminación del aire, pero nunca habían vivido algo así. Algunos tienen miedo de “la muerte por respiración”, como ellos mismos dicen.El índice de contaminación medido por la embajada de Estados Unidos iba en aumento. Los datos, marcaban 472 en la mañana, pero luego treparon a 699 y de pronto hasta la cifra de 728. El máximo de la escala había sido siempre 500.





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