Rosanna Toraglio
Periodista-BioPsicoTerapeuta Contacto: [email protected]
El Día Internacional del Beso se celebra cada 13 de abril, para resaltar el valor de este gesto como expresión de amor, cariño y conexión emocional. A modo de referencia recordamos que la fecha conmemora el récord del beso más largo de la historia, logrado por una pareja tailandesa (58 horas, 35 minutos y 58 segundos).
Si bien es cierto que cuando hablamos de besos, lo primero que nos remite el cerebro es a los de las parejas, pero el sentido de expresión de amor va mucho más allá.
Hoy hacemos hincapié en la conexión emocional para darle el sentido que realmente tiene y para eso tenemos que hablar de nuestra biología.
El ser humano es la máquina más perfecta que existe en la Tierra, tiene todo para detectar, reflexionar, cuestionar, reparar y tanto más para moverse entre pares y sobre sí mismo. El beso es una de las tantas herramientas que tiene el cuerpo humano para detectar el cariño. Si estamos conectados con nuestro cuerpo podemos detectar si los besos que recibimos están llenos de cariño o no.
Labios detectores
El labio es una estructura compuesta de tejido blando que recibe inervación motora de ramas del nervio facial y sensibilidad de ramas del nervio trigémino. Los labios contienen abundantes receptores sensoriales como mecanorreceptores (tacto, presión) y termorreceptores (temperatura) en el bermellón, permitiendo una gran capacidad discriminativa táctil y de temperatura.
Poseen una altísima densidad de receptores sensoriales que los convierten en una de las zonas más sensibles del cuerpo. Detectan tacto, temperatura y dolor mediante corpúsculos de Meissner (tacto suave), discos de Merkel (texturas y precisión), corpúsculos de Pacini (vibración) y terminaciones nerviosas libres (dolor/temperatura).
Ahora sí podemos entender por qué los besos son tan importantes.
Los beneficios
Besarse libera oxitocina (“hormona del amor”), reduce el estrés y ejercita los músculos faciales. Además de sus funciones románticas, besarse reduce el estrés, la ansiedad y fortalece el sistema inmunológico, precisamente por la acción de la oxitocina.
Tanto el que da besos como el que recibe puede sentir el cambio en el cuerpo y podrá relajarse o ponerse en alerta si estamos frente a un beso como el de Judas. Tomar consciencia de lo que generamos en los otros y de lo que sentimos nos permitirá dar besos desde otra mirada, la del verdadero sentir. A partir de hoy, al besar prestemos atención a nuestro cuerpo.
Besos en sus modalidades: La oxitocina aumenta fomentando la confianza y el vínculo afectivo.
Beso en la frente: significa protección, ternura, cuidado y vínculo emocional profundo y seguro.
Beso en la mejilla: comúnmente representa amistad, cariño o cordialidad, aunque puede tener un tinte romántico.
Beso en la nariz: indica interés extremo por el bienestar del otro, ternura y en ocasiones, el temor a perder a la pareja.
Beso en los ojos: se considera un gesto de amor puro, delicadeza y protección.
Beso esquimal (nariz con nariz): afecto tierno, complicidad y juego.







