El Gobierno Nacional arrastra múltiples escenarios de conflicto, entre los que se destacan las investigaciones que pesan sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por enriquecimiento ilícito, y el festival de créditos hipotecarios otorgados por el Banco Nación, a los cuales accedieron varios funcionarios y dirigentes del oficialismo.
En este marco, Casa Rosada volvió a exponer la fragilidad de su estrategia comunicacional y optó por un esquema de fuerte repliegue público, con pocas apariciones oficiales y una centralización de la defensa política en el presidente Javier Milei y en la escribana del vocero presidencial Adriana Nechevenko.
Uno de los episodios que más inquietud generó en el oficialismo fue justamente la exposición mediática de Nechevenko, a cargo de las operaciones inmobiliarias del funcionario. Tras su intervención en la Justicia y los medios, en Balcarce 50 se impuso la decisión de bajar su perfil.
Entre otras cosas, la escribana confirmó que fue quien lo vinculó con una policía retirada y su hija, que le otorgaron un préstamo de US$ 100 mil, utilizado en una de las operaciones bajo análisis judicial. Sus declaraciones dejaron en evidencia el delicado equilibrio que intenta sostener el Gobierno.
Mientras Milei se mantuvo como principal sostén político del jefe de Gabinete, intentó recuperar la agenda política brindando una entrevista en la Televisión Pública. En tanto, la exposición de actores periféricos como la escribana generó incomodidad en la mesa chica libertaria, donde crece la preocupación por el impacto del expediente en la imagen presidencial.
El último relevamiento de Zuban Córdoba muestra uno de los peores registros de la gestión: 65% de desaprobación y apenas 33,9% de aprobación, con un deterioro sostenido desde diciembre y un fuerte salto negativo en abril.
El informe también señala que el 63,6% de los consultados cree que el país va en la dirección incorrecta, un dato especialmente sensible porque golpea el corazón del relato oficial sobre el rumbo económico.
Tanto Milei como Adorni llegaron al jueves y viernes sin agenda. La ausencia de actividades oficiales contrastó con semanas anteriores, marcadas por una intensa exposición pública. Adorni deberá presentarse a fin de mes en el Congreso para dar su informe de gestión.
Además, a fines de mayo presentará su próxima declaración jurada patrimonial, una instancia clave porque será la primera después de que se conocieran los movimientos inmobiliarios investigados y el detalle de nuevas hipotecas privadas. Entre los datos más sensibles está la propiedad del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, que se presentará formalmente a nombre de su esposa, Bettina Angeletti.
Mientras tanto, uno de los movimientos previstos es un viaje de Adorni a Vaca Muerta el próximo 16 de abril, una visita que apunta a volver a poner en primer plano la agenda energética y económica, uno de los ejes que la administración libertaria considera más competitivos en términos de gestión. En paralelo, también se trabaja en un nuevo evento político con Karina Milei y el propio Adorni, dando una señal de respaldo interno en medio del ruido.












