El inicio de la zafra yerbatera en Misiones llegó con un dato que preocupa a toda la cadena productiva: el acopio comenzó con una actividad muy por debajo de lo habitual. Mientras algunos secaderos empezaron a recibir hoja verde, el volumen ingresado está lejos de los niveles normales para esta época, en un contexto atravesado por el conflicto de precios.
“Muchos secaderos iniciaron acopio esta semana. Pero el ingreso aún no es el volumen que debería ser”, advirtió el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, al describir un escenario marcado por la cautela de los productores.
En las chacras, la estrategia parece clara: resistir. Ante valores que no cubren los costos, cada vez más yerbateros optan por no cosechar o directamente dejar la hoja verde sin entregar, en un intento de generar escasez y forzar una mejora.
“El movimiento es muy bajo. La gente tomó conciencia de que regalar no sirve”, explicó el productor Jorge Skripczuk. A diferencia de años anteriores, donde la zafra avanzaba con mayor dinamismo, hoy predomina la incertidumbre y una decisión colectiva de no convalidar valores considerados ruinosos.
La bronca en el sector se profundizó tras la decisión del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de no fijar un precio de referencia para la hoja verde. Para los productores, esta medida los deja en una posición de debilidad frente a secaderos e industrias.
“El precio que está percibiendo el productor hoy varía mucho según la zona. Hay acuerdos de 350 pesos, otros de 220 o 240, e incluso industrias que ofrecen 100 pesos o reciben la hoja sin precio ni fecha de pago”, detalló Skripczuk.
La comparación con los costos es contundente. Según el propio sector, producir un kilo de hoja verde cuesta entre 450 y 480 pesos, lo que deja en evidencia una brecha insostenible. “Es preferible dejar la hoja verde en la chacra que entregársela a las industrias”, remarcó.
El planteo no es menor: implica resignar ingresos inmediatos con la esperanza de recomponer el precio a futuro. En otras palabras, una pulseada directa entre productores e industria que podría extenderse durante buena parte de la zafra.
Además, los productores cuestionan la falta de intervención del Gobierno nacional en un contexto donde, aseguran, el mercado funciona con fuertes asimetrías. Sin un precio de referencia, las negociaciones quedan libradas a acuerdos individuales, muchas veces en condiciones desiguales.





