La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que, tras el crimen escolar de Ian Cabrera (13) en San Cristóbal, a manos de otro estudiante de 16 años, se logró detectar la presencia de culturas subdigitales en la Argentina ligadas a conductas violentas, que idealizan masacres escolares y que la concesión del tiroteo o la matanza masiva, es el punto cúlmine.
“Este caso pone en evidencia que no es aislado, que no es está ligado al bullying, sino que estamos frente a la presencia de culturas subdigitales en las que jóvenes, niños y adolescentes integran y que tienen que ver con el estudio y análisis de asesinatos y tiroteos masivos, las cuales se denominan TCC, y que tienen pautas de conductas misantrópicas que apuntan a admirar la violencia y ejecutar actos”, explicó Monteoliva, en conferencia de prensa.
La funcionaria, quien se encontraba junto con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, informó que con el análisis exhaustivo de la Policía Federal y el FBI se detectaron en los últimos dos años 15 casos y cuatro que están en análisis que hacen referencia de la presencia de este tipo de culturas violentas.
“En principio parecía ser que Gino C. tuvo un brote psicótico, después que era por bullying, pero inmediatamente el Ministerio Público de Acusación logró investigar, con los elementos digitales, que tenían relación con estos grupos internacionales”, acotó Pullaro.
Además, señaló que estos actos “trascienden las fronteras de la provincia y de la Argentina” y que se está trabajando detrás de una pista internacional.
“Esto nos ubica en otro lugar, porque ya no tienen que ver con lo que pasa en una comunidad, escuela, provincia o país, si no que tiene que ver con la pertenencia a una subcultura internacional”, expuso.
Por último, habló el jefe del departamento de Unidad Investigación Antiterrorista de la Policía Federal, quien comentó que en un principio “hicimos un barrido de las redes sociales, luego dos allanamientos en el domicilio del menor, después una reconstrucción en el ámbito escolar y un análisis sobre la copia forense del teléfono del acusado”. “De ese análisis empezamos a observar la vinculación de este menor, con otro, quien fue detenido como estrecho colaborador”, indicó.
“En principio, estas personas lo que hacen es una investigación sobre crímenes verdaderos, fascinados por diferentes tiradores seriales. Se origina en el año 1999, con la masacre que se desarrolla en la escuela secundaria de Columbine en Colorado, donde dos tiradores activos matan a otros 12 menores estudiantes, 2 profesores, para luego suicidarse”, detalló.
A su vez, como Monteoliva, destacó que “este caso no es aislado, es algo que venimos trabajando desde hace dos años, pero nunca ocurrió un hecho como el que aconteció”.

La TCC y su impacto en Argentina
El análisis de los dispositivos electrónicos del atacante arrojó elementos que coinciden con las advertencias realizadas previamente por la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) de la Procuración General de la Nación.
En un informe publicado recientemente, ese organismo describió la existencia de la denominada “True Crime Community” (TCC), una subcultura digital transnacional que, en determinados casos, sus integrantes exhiben fascinación e identificación con los autores de ataques masivos, a quienes buscan imitar.
Según el documento, en estos entornos se construyen narrativas que pueden presentar a los perpetradores como figuras admirables, junto con la circulación de contenidos que refuerzan esa lógica.
El director provincial de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, explicó que se trabaja sobre estructuras digitales que operan en distintos países. “Es una red difusa, gigantesca, atomizada y anárquica, con una finalidad de causar el mayor daño posible y con una lógica de exaltación de este tipo de hechos”, afirmó.
Por su parte, el fiscal Luis Schiappa Pietra, jefe de la Unidad de Responsabilidad Penal Adolescente del MPA, aseguró que la investigación permitió reconstruir “momentos previos y posteriores” al ataque ocurrido el lunes 30 de marzo por la mañana y sostuvo que el hecho tuvo un grado de planificación.
“Esa planificación estaba atravesada por una serie de relaciones y vínculos en redes sociales”, indicó. Y remarcó que ya cuentan con información relevante sobre las formas de comunicación del atacante. Si bien hasta el momento no hay evidencia concreta que permita afirmar la participación directa de otras personas, el fiscal aclaró que esa posibilidad no está descartada y continúa bajo investigación.
El informe de la SAIT sitúa el origen de este tipo de comunidades en los primeros foros de internet que comenzaron a expandirse a fines de la década del 90. Como punto de inflexión, identifica la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos.
A partir de ese episodio, comenzaron a aparecer espacios virtuales dedicados al análisis del ataque y de sus autores. Con el tiempo, esa dinámica se replicó en otros casos de alto impacto, como el ataque perpetrado en 2022 en un supermercado de Buffalo, en el estado de Nueva York (Estados Unidos), donde el agresor había consumido y estudiado en detalle contenidos sobre masacres anteriores con el objetivo de ganar notoriedad.
La segunda detención
En ese contexto, la secretaria de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, Virginia Coudannes, confirmó una nueva detención vinculada a la investigación. Se trata de un menor punible, cuya edad no fue informada, que fue aprehendido en un procedimiento realizado sobre la Ruta 11, cerca de la localidad de Nelson, en el marco de tareas de vigilancia y custodia sobre distintos domicilios.
Según detalló Coudannes, el operativo forma parte de una estrategia proactiva para anticipar posibles derivaciones del caso, aunque no se confirmó cuál es el vínculo concreto del segundo detenido con el hecho. La detención se suma a otras medidas desplegadas en los últimos días, en una investigación que continúa en desarrollo y bajo estricta reserva.
Por otro lado, una denuncia reciente permitió detectar en Sunchales a un menor armado que habría manifestado intenciones de cometer un ataque, lo que derivó en el secuestro del arma de fuego.
Fuente: Noticias Argentinas y Chequeado.









