La misión Artemis II transita uno de los momentos más trascendentales de su histórico viaje: el inminente cruce por la cara oculta de la Luna, una región jamás visible desde la Tierra, donde la tripulación quedará completamente incomunicada durante casi 50 minutos.
A bordo de la cápsula Orión viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes se preparan para registrar imágenes inéditas de sectores nunca antes observados directamente por el ser humano.
El sobrevuelo marca el punto más crítico del sexto día de misión. En este tramo, la nave alcanzará una distancia aproximada de 6.500 kilómetros de la superficie lunar y, al mismo tiempo, se ubicará a unos 402.000 kilómetros de la Tierra, estableciendo un nuevo récord de distancia para una misión tripulada y superando la marca histórica de Apolo 13.
Durante la transmisión en vivo, que sigue minuto a minuto el avance de la misión, los equipos en Tierra monitorean cada maniobra antes de la pérdida de señal. Una vez que la nave se interne en la cara oculta, la comunicación se interrumpirá por completo, en una prueba clave para los sistemas autónomos que serán fundamentales en futuras misiones a la Luna y Marte.
Mientras tanto, la tripulación continuará trabajando intensamente. Equipados con cámaras de alta resolución, los astronautas documentarán regiones como la cuenca Orientale y cráteres poco explorados, en una ventana de observación que se extenderá por varias horas y permitirá captar hasta un 20% del lado oculto lunar.
Las condiciones de iluminación serán determinantes: dependiendo de la posición del Sol, podrán observarse desde relieves marcados por sombras profundas hasta superficies casi planas, lo que ofrecerá nuevas perspectivas sobre la geología lunar.
El regreso de la misión está previsto mediante una trayectoria “free-return”, que permitirá a la nave rodear la Luna y volver a la Tierra sin necesidad de maniobras complejas, garantizando la seguridad del viaje.
Este paso de Artemis II no solo representa un hito tecnológico, sino también un avance clave en la exploración del espacio profundo. Las imágenes y datos obtenidos servirán como base para futuras misiones tripuladas y el objetivo de establecer presencia humana sostenida en la Luna.





