La venta de 12 hipermercados de Grupo Libertad a la cadena La Anónima, anunciada este mes, comenzó a abrir un nuevo frente de preocupación en distintas provincias. Mientras las empresas sostienen que los trabajadores de las sucursales alcanzadas por la operación mantendrán sus puestos durante la transición, en el sector ya circulan advertencias por posibles recortes vinculados a la reestructuración administrativa del negocio.
La operación incluye locales en Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero, además de un centro logístico. Al momento de oficializarse el acuerdo, se informó que más de 1.600 empleados pasarían a la órbita de la firma compradora y que el proceso se extenderá hasta fines de mayo. Sin embargo, en paralelo comenzaron a conocerse versiones sobre eventuales desvinculaciones en áreas que no quedarían absorbidas por la nueva estructura.
En ese marco, uno de los principales focos de tensión aparece en Córdoba, donde medios de esa provincia reportaron que los ajustes podrían concentrarse en sectores administrativos de la cadena saliente, con una cifra estimada de entre 80 y 100 puestos afectados. Se trata de funciones ligadas a contabilidad, manejo de personal y relación con proveedores, es decir, áreas que podrían superponerse con la organización ya existente de La Anónima.
Si bien hasta el momento no hubo confirmaciones oficiales de despidos en Posadas, la preocupación también se trasladó a Misiones, donde el ex Hiper Libertad ya venía atravesando un proceso de fuerte achicamiento. La sucursal local había reducido de forma significativa su estructura en los últimos meses, con menos superficie operativa, menor movimiento comercial y una planta laboral bastante más reducida que la de años anteriores.
De acuerdo con fuentes gremiales consultadas por este medio, en la capital misionera hoy se desempeñan entre 110 y 120 trabajadores, aunque en el sector circula la versión de que la nueva etapa podría funcionar con una dotación de entre 70 y 80 empleados. No obstante, las mismas fuentes aclararon que hasta ahora no recibieron una comunicación formal por parte de la empresa y que, de producirse una medida de ese tipo, “podría darse de manera sorpresiva”.
Ese escenario alimenta la incertidumbre en una plaza que ya venía golpeada por la caída del consumo y por la pérdida de competitividad comercial frente a mercados de frontera como Paraguay y Brasil. En Posadas, el deterioro del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de compra impactaron con fuerza sobre el formato hipermercado, que desde hace tiempo dejó de mostrar el nivel de actividad que supo tener en sus mejores años.
La situación, además, no se da en un vacío. El supermercadismo atraviesa una etapa compleja en todo el país, marcada por márgenes cada vez más ajustados, retracción en ventas y reconfiguración de estructuras. Incluso desde la propia La Anónima reconocieron recientemente las dificultades que enfrenta el sector para sostener rentabilidad en la Argentina. A eso se suma que balances recientes de la compañía expusieron una caída en la facturación del negocio supermercadista y un fuerte aumento en cargos por incobrabilidad.





