Gabriela Gómez
Especialista en Cromoterapia
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El impacto del TDAH puede observarse en diferentes áreas de la vida cotidiana: dificultades para sostener la concentración en el ámbito escolar, problemas para organizar tareas, impulsividad en la toma de decisiones y desafíos en la regulación emocional. Por este motivo, especialistas recomiendan abordajes multidisciplinarios que incluyan acompañamiento psicológico, estrategias pedagógicas específicas y, en algunos casos, tratamiento farmacológico (American Psychiatric Association, 2013; DSM-5).
En paralelo a estos tratamientos tradicionales, algunas terapias complementarias buscan aportar herramientas que favorezcan el bienestar emocional y la concentración. Entre ellas aparece la cromoterapia, una práctica que utiliza los colores como estímulos para generar determinadas respuestas emocionales y sensoriales.
Investigaciones sobre percepción visual señalan que los estímulos cromáticos pueden influir en el estado de alerta, la atención y la respuesta emocional, ya que el cerebro procesa los colores a través de células fotoreceptoras vinculados con la percepción y la regulación emocional.
A partir de estos principios, la cromoterapia propone que los colores pueden utilizarse para estimular determinados estados emocionales o energéticos. Aunque la evidencia científica sobre sus efectos terapéuticos aún continúa desarrollándose, algunos especialistas en bienestar integrativo utilizan el color en ejercicios de visualización, relajación o diseño de ambientes.
Colores que favorecen la concentración. Dentro de la cromoterapia y de los estudios sobre psicología del color, algunos tonos suelen asociarse con estados mentales específicos:
Azul: diversos estudios de psicología ambiental indican que los tonos azules se asocian con sensaciones de calma, estabilidad y reducción del estrés, lo que puede favorecer estados de relajación mental
Verde: se vincula con la sensación de equilibrio y bienestar. Investigaciones sobre contacto visual con entornos naturales señalan que los tonos verdes pueden favorecer la recuperación del estrés y mejorar la concentración
Amarillo: se relaciona con la estimulación mental y la actividad cognitiva. Algunos estudios de psicología del color indican que los tonos amarillos pueden estimular procesos de atención y memoria cuando se utilizan de manera moderada, sobre todo en personas con TDAH.
Por esta razón, algunos especialistas en educación recomiendan incorporar colores equilibrados en espacios de estudio, materiales pedagógicos o actividades creativas, con el objetivo de favorecer entornos más propicios para la concentración.
Los expertos coinciden en que el tratamiento del TDAH requiere un enfoque integral y debe ser evaluado por profesionales de la salud mental. El diagnóstico se basa en criterios clínicos establecidos por manuales internacionales como el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) de la American Psychiatric Association.
En este contexto, las terapias complementarias, como la cromoterapia, las técnicas de relajación o la educación emocional, pueden funcionar como herramientas de apoyo para mejorar el bienestar general y el manejo del estrés, siempre que acompañen y no sustituyan los tratamientos médicos.
Comprender cómo influyen los estímulos del entorno, incluidos los colores, abre nuevas posibilidades para diseñar espacios más saludables, especialmente en ámbitos educativos y familiares. En un mundo cada vez más cargado de estímulos, aprender a utilizar el color de manera consciente puede convertirse en un recurso simple para favorecer la atención, la calma y el equilibrio emocional.
¡Que tengas un hermoso día!








