Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
La palabra sinestesia proviene del griego (sensación). Hace referencia al hecho de que se perciban conjuntamente varias modalidades sensoriales en un mismo acto perceptivo o estímulo.
En neurofisiología, la sinestesia es la experiencia conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones diferentes en un mismo acto perceptivo. Así, por ejemplo, un sinésteta puede percibir un sabor al tocar una textura rugosa, ver un color al leer una palabra o número, escuchar colores, etc.
Los estudios indican que la sinestesia posee un componente genético asociado y por tanto heredable, además se describe que no es una enfermedad como tal, aunque algunas neuropatologías como TEA, esquizofrenia o migrañas documentaron episodios similares a los que provee la sinestesia.
En un mundo, tan lleno de estímulos, donde captar la atención en las aulas o conversaciones con pares o miembros de una familia donde los temas suelen ser tediosos y aburridos, por qué no pensar en implementar prácticas que tomen más de un sentido, no solo el auditivo, no solo el visual.
Entretenernos es una cosa, tener la atención de alguien es otra, por eso me pregunto y veo la posibilidad de entrenar este sentido, y todos los demás por supuesto, pero ahora, ¿cómo entrenar la sinestesia? ¿es posible?
Entrenar la sinestesia implica exposición repetida y consistente a pares estímulo-respuesta (por ejemplo, letras con colores), prácticas de atención dirigida a las asociaciones, ejercicios creativos multisensoriales (música-color, textura-sabor) y entornos inmersivos (realidad virtual o instalaciones sensoriales) que refuercen la co-activación cortical. La neuroplasticidad es el mecanismo central: la repetición fortalece conexiones funcionales entre áreas sensoriales, y la práctica atencional facilita la consolidación.
Aplicaciones prácticas incluyen mejoras en memoria asociativa, creatividad y diseño educativo multisensorial. Hay que considerar límites: las experiencias inducidas no siempre replican la consistencia genética de la sinestesia natural y existen asociaciones clínicas (migraña, epilepsia, rasgos del espectro autista) que requieren precaución en poblaciones vulnerables.
En resumen, el entrenamiento sistemático, guiado por protocolos experimentales y supervisión científica, permite explorar y aprovechar la sinestesia como herramienta cognitiva y creativa. La sinestesia es un fenómeno neurológico con base genética y potencial creativo, útil para comprender la neuroplasticidad y diseñar experiencias multisensoriales.
Tal vez resulte útil conocer las posibilidades de aprovechamiento:
Creatividad y arte: artistas y músicos sinestetas (ej. Kandinsky) han usado esta percepción para innovar en sus obras.
Educación multisensorial: integrar colores, sonidos y texturas en el aprendizaje puede mejorar memoria y comprensión.
Diseño de experiencias: aplicaciones en realidad virtual, marketing sensorial y terapias de estimulación cognitiva.
Investigación neurocientífica: estudiar la sinestesia ayuda a comprender la plasticidad cerebral y la integración sensorial. Nos vemos en un próximo sentido.








