Los recientes casos de rabia detectados en distintos puntos del país encendieron las alertas sanitarias y reactivaron operativos de vigilancia y prevención por parte de las autoridades. En los últimos días se confirmaron positivos en murciélagos en las localidades de Castelar y Tandil, en la provincia de Buenos Aires, y en Gualeguaychú, Entre Ríos.
Si bien se trata de eventos puntuales, especialistas y organismos sanitarios coinciden en la necesidad de sostener la vigilancia epidemiológica y reforzar las medidas de prevención, principalmente la vacunación de mascotas y el monitoreo de animales que puedan ser reservorios del virus.
El pasado 19 de marzo, el municipio de Morón confirmó la detección de un murciélago con rabia en Castelar. Tras el hallazgo, se activó un operativo sanitario que incluyó vacunación en anillo en la zona donde fue encontrado el animal, con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión.
Días después, en la ciudad de Tandil, se confirmaron dos ejemplares de murciélagos infectados. Ante esta situación, la Dirección de Bromatología y Zoonosis dispuso intervenciones simultáneas en distintos barrios, con vacunación antirrábica domiciliaria y refuerzo de cobertura en perros y gatos.
A estos episodios se sumó un nuevo caso informado el 25 de marzo en Gualeguaychú, donde se detectó rabia en un murciélago insectívoro en el marco del sistema de vigilancia activa. Las autoridades locales señalaron que la rápida intervención permitió aplicar los protocolos sanitarios correspondientes.
Asimismo, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó un caso de rabia paresiante en bovinos en la provincia de Corrientes. Esta variante de la enfermedad afecta principalmente al ganado y es transmitida por murciélagos hematófagos.
Ante esta situación, el organismo nacional, en coordinación con el gobierno provincial, intensificó las acciones sanitarias en las zonas afectadas y áreas cercanas. Entre las medidas adoptadas se incluyeron charlas informativas para productores y trabajadores rurales sobre transmisión, signos clínicos y prevención.
También se realizaron inspecciones en refugios de murciélagos, control poblacional de vampiros -principales transmisores de la rabia paresiante- y vacunación estratégica del ganado, además de monitoreo sanitario permanente. Desde el Senasa recordaron la importancia de mantener al día los esquemas de vacunación y notificar de inmediato la aparición de signos nerviosos compatibles con la enfermedad.
Fuente: Motivar.com









