Por Rosanna Toraglio
Periodista-BioPsicoTerapeuta
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Mientras dormimos sabemos que el cerebro sigue trabajando, nunca descansa del todo porque es un gran centro de control de todo el organismo. Pero eso no es todo, también trabaja en la física cuántica, haciendo conexiones con el campo conocido como de infinitas posibilidades.
Un cerebro sin mandos, que trabaja mientras dormimos sin una tarea específica que le podemos impartir de manera consciente antes de dormir, trabajará a su modo, con los datos que obtuvo durante la jornada.
La actividad cerebral es tan amplia que todavía falta mucho por descubrir, pero lo que ya se sabe es que, por ejemplo, el cerebro no se apaga sino que pasa por ciclos de intensa actividad metabólica y eléctrica.
Mientras dormimos, nuestro “centro de control” limpia desechos tóxicos, consolida la memoria a largo plazo y procesa emociones.
Aunque el cuerpo reposa, el cerebro experimenta “vigilia encubierta”, recrea imágenes y emociones, a veces con actividad eléctrica similar a la vigilia.
Todo es ciencia, ya se sabe que cuando dejamos de pensar conscientemente porque estamos dormidos, el cuerpo se repara, busca equilibrar todos los valores, las sustancias, los químicos, para reparar los daños que pudo haber sufrido el cuerpo durante la jornada.
Atender las señales del cuerpo es fundamental para que, cuando nos habla a través de una gripe, nosotros hagamos reposo. Algo tan simple que no hacemos porque creemos que lo que tenemos que hacer afuera, en la cotidianeidad, es más importante que reponernos.
Dormir es salud, dormir es equilibrarnos, cuando estamos saturados, estresados, la solución está en tomar tizanas como manzanilla y dormir.
Los adolescentes, por ejemplo, duermen más porque necesitan equilibrar los procesos que vive toda su biología. Ayudamos a nuestra maquinaria que nos mueve en la vida, todo nuestro cuerpo, cuando tenemos sueños reparadores.
Dormir y reparar
Cuando tenemos que tomar medicamentos para dormir, el cerebro no puede trabajar en todos esos procesos normales porque esas sustancias interfieren, frenan sus tareas de detox.
Una premisa para dormir bien, para tener descansos profundos y para levantarnos con toda la energía que necesitamos es tomarnos cinco minutos antes para enviarle directivas al cerebro. El pensador Neville Goddard lo sabía en los años ‘60 algo que hoy la física cuántica ya avanzó y pudo corroborar.
Si mientras dormimos estamos consolidando la memoria, entonces podemos crear una imagen con hechos positivos, alegres, productivos, que despierten nuestras mejores emociones. Si vivimos un momento de estrés y no lo cambiamos antes de dormir, el cerebro guardará eso en la memoria. Pero si creamos una imagen positiva, reemplazamos eso que vivimos por una ideal y positiva, esa es la que al día siguiente hará que nos levantemos de buen ánimo.
Si es verdad que creamos lo que creemos entonces debemos crear que nos pasen cosas agradables, felices, de esas que nos mantienen alegres. Neville Goddard aseguraba que, el sueño es la puerta de entrada al subconsciente, donde se sellan las impresiones imaginadas antes de dormir, convirtiendo los deseos en realidad. Al dormir, la mente consciente descansa mientras el subconsciente trabaja para manifestar la sensación predominante con la que te dormiste, configurando las experiencias del día siguiente.
Antes, ese señor era visto como un charlatán, pero hoy, científicos como Joe Dispensa, usan la técnica en conferencias y talleres. No existen grandes secretos, solo tenemos que meditar, reemplazar los programas que nos dañan por otros que nos devolverán la calma, la salud, los sentimientos de felicidad. Dormir y reparar es la consigna.








