Cada 17 de marzo se conmemora el Día de la Puericultura, profesión dedicada a atender y acompañar a la mujer y a las familias principalmente durante el proceso de lactancia y de crianza de la primera infancia de sus hijos.
“Acompañamos a la familia desde el momento de la gestación, sea el primer embarazo o los siguientes. Atendemos especialmente todas las etapas del proceso de lactancia y también estamos presentes durante la primera infancia (cuidados básicos, alimentación, etc). Además abordamos aspectos sociales, como los cambios de hábitos que repercuten en la organización familiar al tener un niño o niña”, describía hace unos años en la FM 89.3 Santa María de las Misiones Romina Néstor, una de las pocas especialistas de la provincia.
De este modo, no solo poseen conocimientos técnicos sobre fisiología de la succión y anatomía mamaria, sino que actúan como un puente emocional y educativo. Su intervención permite prevenir complicaciones comunes, como grietas o mastitis, y ayuda a derribar mitos que suelen generar ansiedad en las personas que amamantan, promoviendo un entorno de confianza y seguridad.
Más allá de la alimentación, la puericultora se ocupa de la crianza integral y el desarrollo temprano del niño o niña. Su labor abarca el asesoramiento en temas como el sueño infantil, la introducción de la alimentación complementaria, el uso de portabebés y la higiene.
Al observar el vínculo entre la persona cuidadora y el bebé, estas especialistas brindan herramientas personalizadas que respetan los tiempos de cada familia, fomentando una crianza perceptiva que atienda las necesidades biológicas y afectivas del recién nacido de manera equilibrada.
Finalmente, su función desempeña un papel preventivo clave en la salud pública. Al ofrecer un sostén constante durante el puerperio -una etapa de gran vulnerabilidad emocional-, las puericultoras ayudan a detectar de forma temprana posibles signos de depresión posparto o dificultades en el desarrollo vincular.
Su presencia en equipos interdisciplinarios, junto a pediatras y obstetras, garantiza una atención humanizada que empodera a las familias, permitiéndoles tomar decisiones informadas sobre el cuidado y la crianza de sus hijos.
A pesar de que el trabajo de las puericultoras siempre está basado en información científica, frente a la gran cantidad de mitos que se transmiten de generación en generación y que pueden afectar la salud de nuestros pequeños.









