Favio Scheske, una figura clave en la zona de asistencia de autos durante dos décadas, falleció tras descompensarse en el Parque de Asistencia en El Soberbio. Los pilotos por mayoría decidieron no largar la segunda etapa y realizaron una caravana de despedida.
Era el mecánico principal del binomio Agustín Garzón Maceda-Alejandro Garzón Maceda (Gol Trend) el cual terminó tercero en el clasificador de la RC5 el sábado donde el estuvo en todos los detalles. Fue campeón Sudamericano de aquella hazaña justo a Miguel Marín.
Luego de lo sucedido, Alejandro Garzón Maceda recordó como pieza fundamental en su historial transitando el rally Sudamericano donde obtuvo un título internacional con él como mecánico. “El gordo era un chico en un cuerpo de 50 años, tenía el corazón más grande que el cuerpo, y es mucho decir”.
“Es una redundancia, pero yo creo que todos alguna vezle hemos pedido algo al gordo en una asistencia y él lo tenía, o le hemos pedido algo en Posadas y él tenía. Y lo loco del gordo era que si él no tenía, él te conseguía quién lo tenía y nunca nadie le dijo que no”, añadió.
Para luego irse en el tiempo y recordar: “el “gordito”o integró y fue uno de los pilares del campeonato sudamericano que obtuvimos. El frustrado que empezamos en el 2018 y el estaba ahí. Ya en el 2019 que lo hicimos todo y salimos campeones sudamericanos con el “gordito”, ahí Miguel Marín y otros amigos más el “gordito” estuvo siempre. Anoche Miguel me decía que nunca tuvo mejor compañero de ruta que el “gordito”.
Ya con un dejo de nostalgia y tristeza remarcó: “ese fue, si querés, el mejor título que le puedo haber dado al “gordito” participar en ese campeonato. Y él fue uno de los pilares de ese campeonato. Campeón sudamericano del Rally, 17 años después de la última vez que había salido un misionero campeón.Y hasta ahora seguimos siendo los últimos campeones sudamericanos. Por supuesto, dos misioneros”.
“Eso te lo pinta del cuerpo entero el buen tipo que era”.
En otro tramo de una charla emocionante, trajo a la charla un recuerdo netamente familiar y a la vez que involucra al propio Favio. “Mi hija Rocío quería correr rally… en realidad quería correr en moto en el rally, estaba enloquecida y quería correr también. Estábamos comiendo un asado, en Tres capones, y Rocío jodía hasta que en un momento le digo, ‘mirá Rocío, yo no he hecho una hija para que me la devuelvan en un cajón’. En ese momento el “gordito” no dijo nada, se levantó, la agarró Rocío y se fue”.
Al rato de que se la llevó Favio, “Rocío con un buzo de rally puesto y el gordo dice ‘acá les presento a la nueva integrante del Gama Rally para que corra’. Y yo le digo, ‘está fantástico, gordito’, ¿ pero quién se baja del auto?”
A lo que rápidamente responde: “está el auto azul guardado atrás, nadie lo usa hace un año, lo vamos a usar para que corra Rocío. Y así fue como el “gordito” se encargó de arreglarle el auto para que Rocío corriera como navegante mío y Carolina corría como navegante de Agustín. Eso te lo pinta de cuerpo entero”, detalló.
Así que este finde,“como siempre a las nueve de la mañana ya estaba instalado en la asistencia, antes de que nosotros llegáramos, él ya tenía todo listo. Cuando llegué ya estaba todo organizado, hasta la comida, había pollo con arroz”.

“Estaba más contento que perro con dos colas”
El sábado estaba ‘más contento que perro con dos colas’, porque estaba su amigo del alma, que era el “Mono” Saldaña, 20 años, hermano, de ir junto al rally, a las carreras y todo”, contó.
Para luego agregar: “Si había dos hermanos del alma que yo conociera eran son esos dos. Contento porque estaba en carrera otra vez, después de un año y medio, en carrera con los otros. Y lo último que tengo para hablar de él, es que el sábado estaba feliz porque había podido tener un tercer puesto con nosotros”.
Ya el domingo de la mañana “estábamos sentados los dos solos en la asistencia a eso de las 7 de la mañana. Yo llegué más temprano para preparar un mate, el gordito llegó atrás mío caminando, nosotros estábamos parados a un lado y le digo, gordo, voy a preparar el mate”.
Entonces, “empezó a hablar de la carrera, del tercer puesto que era lo que le interesaba. Y adelante mío estábamos hablando de eso y ‘se apagó’; le llamé, se cayó redondo ahí”.
En el ultimo tramo de la charla recordó: “llamé a los chicos de Boni que estaban al lado. Rapidamente vino la hija de Boni que trabaja en el Hospital, le hicimos RCP, llegó la ambulancia, la médica, y no habían pasado más de tres minutos. Lo subimos entre todos a la ambulancia, lo llevaron al Hospital y el resto ya es historia conocida…
“Un amigo, una excelente persona, un mecánico multipropósito, excelente asistencia. Lo que no sabía él conseguía quien te lo pudiera arreglar es la asistencia. O sea, eso era lo loco que tenía el gordito”, remarcó entre lágrimas.








