En el cruce de las calles Rivadavia y Córdoba, el ritmo acelerado del centro posadeño parece detenerse al cruzar la puerta de la Escuela 3 “Domingo Faustino Sarmiento”. Y no es para menos: la institución cumplió el pasado 6 de marzo 125 años de trayectoria educativa.
Por todos esos años de trabajo, un solo día de festejo no alcanzaba y, desde esta semana, la escuela se convirtió en un gran taller donde los chicos de todos los cursos recuperan la historia de la institución y de quienes tuvieron y tienen la oportunidad de aprender en sus aulas.
La directora Nidia Lidia Gutiérrez contó a PRIMERA EDICIÓN que se realizan actividades todos los días para recordar este aniversario, con lectura y producción de textos, recitación de poesías y hasta charlas temáticas a cargo de exalumnos. La idea es que cada jornada sirva para que los casi 600 estudiantes que asisten a la escuela se sientan parte de una historia que empezó hace más de un siglo.
Investigar para sentir la escuela como propia
La propuesta para este aniversario es que los alumnos escriban y lean sobre la escuela de la que forman parte. Para eso, durante las mañanas y las tardes investigan y conocen, a través de fotos y anécdotas, quiénes pasaron por los bancos que hoy están ocupando.
La directora explicó que el objetivo es que los chicos entiendan el valor de su lugar de estudio, y la colaboración de exalumnos es muy importante para lograrlo.
“Muchas personas se acercan con fotos de cuando pasaron por acá y fueron alumnos. Si bien no son nítidas, sirven porque la historia es lo que hace a una comunidad”, dijo.
Los exalumnos vuelven después de mucho tiempo a esos pasillos, algunos convertidos en profesionales. “Vienen y nos piden recorrer la escuela, pasear por las aulas, le hablan a los niños de lo que para ellos significó la Escuela 3”, contó Gutiérrez.
Los egresados también participan en las actividades conmemorativas: pueden acercarse para presentar sus propuestas y brindar charlas. “Las puertas están abiertas para todas las personas que quieran venir a aportar su granito de arena en cuanto a la educación”, mencionó.
Esas “raíces” son, para Gutiérrez, las que hacen que la escuela mantenga su renombre en Posadas a través de los años. “Quizás en estos tiempos, donde la educación primaria está un poco en la mira, hay que revalorizar la importancia, las huellas que ha dejado esta institución y la proyección a futuro que tiene”, remarcó.
El cariño por la escuela también se ve en otras acciones. Es que mantener el edificio histórico, que recibe cada día a 28 cursos, demanda un esfuerzo que puede superar lo presupuestario. Ahí es donde el concepto de “comunidad” se torna más práctico.
Hace unas semanas, padres y docentes tomaron la posta para que la escuela llegue de la mejor manera a cumplir su siglo y cuarto de existencia.
“Antes de iniciar las clases han venido hasta los días sábado a reparar el mobiliario, a pintar mesas y sillas. Trabajaron un montón. Todo lo que está pintado y arreglado es porque han colaborado”, contó la directora durante una recorrida por el primer piso, donde funciona el primer ciclo.
El cierre de la propuesta está programado para octubre o noviembre, con un evento que reunirá a todas las familias de la comunidad. Hasta entonces, los pequeños festejos diarios continúan.






