El Acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) firmado entre Argentina y Estados Unidos abre un nuevo escenario para las economías regionales, pero en el caso de Misiones el menú de posibles beneficios luce bastante más acotado que en otras zonas del país. De acuerdo con un informe elaborado por Alonso Schwarz, del IERAL de la Fundación Mediterránea, la provincia podría encontrar oportunidades concretas sobre todo en dos complejos: la madera y el té.
El trabajo analiza los efectos regionales del entendimiento suscripto en febrero entre ambos países, en un contexto en el que Estados Unidos se consolidó en 2025 como el tercer socio comercial de la Argentina, con importaciones desde el país por más de 8.300 millones de dólares, un crecimiento interanual del 29% y un superávit comercial argentino de 1.600 millones.
Según el estudio, el corazón del acuerdo pasa por la desgravación arancelaria y el acceso a mercados. Argentina consigue arancel cero para 1.675 posiciones arancelarias en el mercado estadounidense, mientras que habilita arancel cero para 221 productos de Estados Unidos, principalmente maquinaria, bienes de capital y autopartes. Ese esquema, advierte el informe, genera oportunidades para los sectores exportadores, pero también presión competitiva sobre las actividades locales que queden expuestas a la apertura.
En el mapa regional, el NEA aparece mencionado por su agroindustria y por el sector forestal. Allí se ubican Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. Pero al bajar el análisis a la estructura productiva misionera, el cuadro se vuelve más específico: los sectores con posibilidad más nítida de ganar terreno son las manufacturas forestales y el té, dos actividades con tradición exportadora y capacidad de insertarse en nichos externos.
Para Misiones, esto implica una novedad relevante. Mientras otras regiones aparecen favorecidas por una canasta más diversificada -como la minería en el NOA, la energía en la Patagonia, el vino en Cuyo o la carne y la economía del conocimiento en la Región Centro-, en la tierra colorada el beneficio potencial se concentra en pocos rubros. En otras palabras, el acuerdo podría mejorar las condiciones de acceso al mercado estadounidense para algunos productos misioneros, pero no se perfila como una solución general para toda la matriz productiva provincial.
El caso de la madera aparece entre los más claros. El informe menciona a la forestoindustria dentro de los sectores del NEA que recibirían un impulso por el canal arancelario. Para una provincia que viene de meses difíciles en la actividad maderera, con caída de ventas, altos costos energéticos y problemas de competitividad, la posibilidad de ingresar con menores barreras al mercado norteamericano aparece como una ventana de alivio, aunque todavía sujeta a múltiples condicionantes.
El otro rubro que asoma con potencial es el té, una de las economías regionales históricas de Misiones y fuertemente vinculada a los mercados internacionales. Una mejora en las condiciones de acceso a Estados Unidos podría fortalecer la inserción del producto misionero, siempre que se sostengan estándares de calidad, logística y capacidad exportadora.
Pero el escenario no está despejado. El mismo informe remarca que el 20 de febrero de 2026 la administración de Donald Trump reconfiguró su estrategia comercial tras un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y activó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo aranceles globales del 15% por un período de hasta 150 días para todos los países y casi todos los productos, con excepción de los considerados estratégicos.

Ese giro alteró, al menos de manera transitoria, las ventajas inmediatas que podía ofrecer el ARTI. Y allí aparece un dato clave para Misiones: entre los productos alcanzados por esos nuevos aranceles temporales figuran justamente la madera y las manufacturas forestales. Es decir, uno de los principales complejos que podían verse favorecidos por el acuerdo quedó, por ahora, bajo el impacto de la nueva barrera general aplicada por Washington.
El informe señala que el acuerdo recuperaría plena vigencia una vez concluido ese plazo de 150 días, siempre que en Argentina también avance la ratificación legislativa. Hasta entonces, las ventajas para provincias como Misiones quedan en suspenso o, al menos, relativizadas por esta capa adicional de incertidumbre internacional.
Por eso, la conclusión para la provincia es dual. Por un lado, el entendimiento con Estados Unidos abre una oportunidad concreta para dos actividades clave como la madera y el té. Por otro, deja en evidencia que el aprovechamiento real dependerá menos del anuncio diplomático y más de la capacidad de resolver problemas estructurales: competitividad, costos logísticos, infraestructura, certificaciones sanitarias y adaptación a estándares cada vez más exigentes.





