Apóstoles se prepara para una nueva Semana Santa con propuestas que revalorizan la fe y las tradiciones culturales. En este contexto, se realizará el taller de elaboración de pesankés en el Museo y Centro Cultural Ucraniano, que se convirtió en un ícono, un punto de visita casi “obligatorio” para los turistas y los mismos vecinos de la localidad.
La hermana Miguela María Feyeka fue la precursora, quien ideó y planificó la remodelación del edificio centenario, la provisión de los muebles y la organización de lo que es hoy este espacio. Pero también dicta talleres de pesankés destinados a los mayores, pero que sirven para integrar a toda la familia. Las inscripciones tuvieron una gran repercusión en toda la comunidad, como sucede cuando hay una convocatoria.
El lunes 16 serán las primeras clases para entrar en clima de Semana Santa, por lo que invitan a sumarse a esta propuesta que busca mantener vivas las raíces culturales de Apóstoles.
Al finalizar el taller se realiza una exposición de pesankés, con una numerosa presencia de vecinos que se acercan a apreciar el trabajo y la creatividad de los participantes.
La hermana Miguela fue una de las principales promotoras de esta tradición en la ciudad y su taller fue un espacio para que los vecinos puedan aprender y compartir esta costumbre.
Es una figura emblemática en Apóstoles, conocida por su dedicación a la promoción de la cultura y las tradiciones ucranianas en la ciudad. Su trabajo fue fundamental para mantener viva la herencia cultural de la comunidad ucraniana en Apóstoles.
El Museo y Centro Cultural Ucraniano, ubicado sobre calle General Paz 1240, representa un gesto de gratitud a los inmigrantes ucranianos y a las religiosas de la Orden de San Basilio Magno (OSBM) conocidas como basilianas, que llegaron desde Ucrania a Apóstoles en 1939, como misioneras para la Iglesia Bizantino-Ucraniana.
Fue inaugurado el 27 de agosto de 1997, en coincidencia con el centenario de la llegada a Apóstoles de los primeros colonos ucranianos. A partir de esa fecha esta casa, que se encuentra abierta al público por la mañana y la tarde, mantiene vivas las tradiciones y costumbres. “Todo lo que se expone: vestimentas, pesankés, utensilios, cuadros y parte de la historia, adquirida en nuestro país, en Ucrania y en otros países donde existe la diáspora de Ucrania”, explicó.
Con la apertura del Centro “deseamos hacer conocer un poco sobre la historia y la cultura tan rica que tiene Ucrania en manifestaciones de vivencias religiosas y artísticas. También está abierto a proveer información y transmitir a las nuevas generaciones conocimientos como idioma, pintura y bordado”, indicó la hermana.
Este lugar era en los inicios la primera Cooperativa de los Ucranianos cuando llegaron en 1897. Cuando vinieron los padres basilianos compraron el lugar e hicieron un taller para jóvenes. En 1939, cuando llegaron las basilianas, compraron “la casita, que fue la primera vivienda de las hermanas”. Cuando quedó como depósito, “pregunté a la Madre General si me permitía renovar el espacio para hacer un museo. Mediante una carta ella me contestó que podía hacerlo”. Y puso manos a la obra.

Buenos augurios
PRIMERA EDICIÓN visitó el lugar, donde la religiosa explicó el proceso de elaboración. “Se limpian bien los huevos y luego se trabaja con un punzón y cera derretida sobre el huevo limpio, agregando colores”, sintetizó al hablar de la tarea que llevan a cabo en dos semanas de clases. “Vienen de todas las edades, principalmente las mamás y los chicos, la mayoría de la localidad”, dijo.
La elaboración de pesankés es un antiguo arte ucraniano proveniente de ritos paganos para decorar huevos. A través de estos diseños enviaban mensaje a su dios para tener buenas cosechas y, también, buenos augurios para sus más allegados.
Con la llegada del cristianismo, muchos de estos símbolos tuvieron otros significados, pero manteniendo el legado de expresar buenos deseos.





