Padres y vecinos en general del barrio El Porvenir II, en la zona sur de Posadas, están azorados ante dos situaciones: la inseguridad en aumento que asola a los alumnos de los establecimientos educativos y la falta de respuestas de la fuerza de seguridad provincial.
Durante los últimos días niños de la Escuela 887 de la calle San Martín (donde también funciona el BOP 122 y la Escuela Especial 3), sufren los ataques y arrebatos en patota de jóvenes y hombres que a punta de púas y cuchillo y golpes los interceptan para arrebatarles dinero, teléfono celular y lo que lleven encima y pueda ser reducido por bebidas alcohólicas y estupefacientes. La desesperación de los progenitores llegó hasta PRIMERA EDICIÓN para poner en conocimiento público y que puedan recibir una respuesta que alivie el miedo que arrastran.
Hace siete días, durante la salida del turno mañana de la Escuela 887, la reacción violenta a los arrebatos la protagonizaron los propios niños que al ver que uno de sus compañeros era golpeado y lastimado mientras intentaba resistirse, comenzaron una lluvia de piedras para poner en fuga a cuatro delincuentes, tres hombres y una mujer, quienes ya fueron identificados ante la comisaría Decimoquinta de la Unidad Regional X, pero que continúan en libertad.
“Ya esperamos lo peor nomás. Las madres acompañamos a nuestros hijos como podemos, los llevamos en grupo a la escuela y los buscamos pero con miedo porque le pedimos a la policía que custodie pero nos responden que tenemos que hacer la denuncia por escrito”, resumió Norma, madre de una de las víctimas.
“Pedimos ayuda al Foro de Seguridad del barrio y también la respuesta fue que nos expongamos con las denuncias a las represalias que puedan surgir de estos violentos que están armados y drogados todo el día. Ya les presentamos fotografías, identidades y domicilios de los delincuentes y solo verbalmente nos dijeron desde la comisaría que el juez no ordenó buscar y detener a nadie”, amplió la madre apesadumbrada que se comunicó con este Diario. Remarcaron varios de los vecinos consultados en la zona que ya no pueden sentarse en la vereda a tomar mate porque los ladrones aprovechan e ingresan a las viviendas por detrás y les roban desde garrafas, focos y hasta la ropa colgada en el patio.
Insistieron e informaron que, la fragilidad que sienten por la poca participación de la policía para prevenir y repeler estos problemas de inseguridad, los tiene en alerta y expectante por un episodio con final dramático: “Atacan en patota a niños, les hincan y lastiman, no es un juego ni son hechos aislados, son reiterados y aumentan, puede morir alguien”.




