Por Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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Sabemos que es un juego la vida,
donde el alma viene y su procedencia
olvida,
juega sin saber que juega y cree que es la realidad
y su creencia lo separa de la Unidad.
Otros son los que mueven las piezas
creyendo ser ella quién las manejan,
de la verdad la aleja.
El Universo refleja tu vibrar
que es aquel que emites al pensar,
cual delicada flor el sentir debes cuidar
pues con él, al pensar puedes testear.
Vinimos con el velo del olvido a jugar este juego que llamamos vida, los dogmas nos han impedido acceder a la conciencia y nos seguimos victimizando, invalidando lo que dijo Jesús: “Uds. Harán cosas mayores que yo aún”.
Método Silva para salir de la rueda del hámster: La vida no es lo que nos pasa, sino que hacemos con lo que nos pasa. El sueño es una pequeña muerte y el despertar un nacimiento diario que no debemos desperdiciar para nacer cada mañana en un mundo diseñado por nosotros.
Antes de dormir repasa el día de atrás para adelante, borra las escenas de momentos de estrés con un borrador de oro y reemplázala por una que quieras. Sintiendo la almohada, con ojos cerrados, repetir 3 veces: me duermo en paz y mañana despertaré lleno de vida con la solución perfecta radiante de alegría.
Hecho está. Siente que ya es verdad y sonríe. Si los pensamientos no paran, visualizo un saco y cada preocupación como si fuese una piedra la pongo allí y digo: mañana me ocuparé de ti, ahora no tengo lugar aquí. Cierro la bolsa y lo saco fuera de la habitación.
Si existe una enfermedad, agrego: mi cuerpo se repara y rejuvenece milagrosamente mientras descanso. Imagino doctores de luz trabajando. Para decidir, añadir: deseo tener un sueño que contenga la información para resolver el problema X y deseo recordarlo al despertar. Tener para anotar en mesa de luz.
Al abrir los ojos, decir: gracias por este nuevo día, gracias por mi vida, gracias porque todo está saliendo bien. Han cerrado el círculo, una noche de creación y una mañana de gratitud.
Ténganse paciencia, vuelvan a la frase, porque la repetición es la madre de la posibilidad y la abuela de la manifestación.








