La historia de Danila Espíndola, la estudiante misionera de 26 años oriunda de Eldorado que conmovió a miles de personas al relatar en redes sociales las dificultades que atravesó para convertirse en médica, tuvo en las últimas horas un giro decisivo: gracias a la solidaridad generada a partir de su testimonio, pudo pagar la totalidad de las cuotas adeudadas y quedó en condiciones de iniciar el trámite de su título profesional.
Tal como había contado en diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Danila comenzó la carrera a los 17 años, se mudó a Posadas con escasos recursos y enfrentó reiteradas crisis económicas familiares, incluida la pérdida del trabajo de su padre y las dificultades derivadas de la pandemia. Para sostener sus estudios trabajó, emprendió y creó la cuenta “Roma Salud”, desde donde vendía apuntes a estudiantes de Medicina con el objetivo de reunir fondos para pagar las cuotas universitarias.
La publicación de su historia superó cualquier expectativa: más de mil personas compraron sus apuntes y muchas otras se comunicaron para colaborar, visibilizando una problemática que atraviesa a numerosos estudiantes universitarios del país. Tras haber rendido y aprobado el examen final luego del internado rotatorio —que realizó en Eldorado y Posadas—, Danila había explicado que no podía iniciar el trámite del título debido a una deuda acumulada durante ese período, en el que no pudo trabajar por la carga horaria de las prácticas.

En el post que realizó en su Instagram señaló: “Contarles que hace 2 días me faltaba juntar para la mitad de 1 cuota, entonces se me ocurrió vender ropitas de bebé de mi emprendimiento. La idea era que no se lo lleve el cliente sino que sean donadas al hospital. Ayer recibí un mensaje del equipo del vicegobernador contándome que le llegó mi historia y que quería aportar su granito de arena. Le comenté la idea y recibí su apoyo. Gracias!!”
Finalmente, el acompañamiento recibido en los últimos días permitió saldar el monto pendiente. De este modo, la joven médica logró cerrar una etapa marcada por el esfuerzo, la perseverancia y el apoyo colectivo. Su recorrido, atravesado por obstáculos económicos y personales, volvió a poner en primer plano una realidad poco visible detrás de cada título universitario y dejó un mensaje claro para quienes transitan la vida académica: no abandonar, aun cuando el camino se vuelva cuesta arriba.
La historia
La historia de Danila Espíndola, una joven misionera de 26 años, se volvió viral en redes sociales luego de que compartiera el recorrido personal y económico que atravesó para recibirse de médica. Lo que comenzó como una publicación con fines solidarios terminó despertando una fuerte identificación entre estudiantes de todo el país.
“Empecé muy chica, a los 17 años, con muchas dificultades económicas”, relató Danila en diálogo telefónico. Oriunda de Eldorado, llegó a Posadas con pocos recursos y un objetivo claro: cumplir el sueño que arrastraba desde la escuela secundaria. “Siempre quise ser médica. Mi colegio estaba orientado a ciencias naturales y también tenía mucho que ver con esto de servir a los demás”, explicó.
Las complicaciones no tardaron en aparecer. Mientras cursaba segundo año de la carrera, su padre perdió el trabajo. La situación volvió a repetirse durante la pandemia, en 2020. “De diferentes maneras iba consiguiendo dinero: trabajando, haciendo emprendimientos, y también me tomaron en una librería. Así fui pagando las cuotas y solventando todos mis gastos como estudiante”, contó.
A pesar de las dificultades, Danila buscó alternativas para sostenerse. Creó una cuenta de Instagram llamada “Roma Salud”, donde comparte contenido médico destinado a estudiantes. “Mi idea era juntar dinero vendiendo apuntes para poder saldar las cuotas”, explicó. Pero la publicación de su historia tuvo un efecto inesperado: “Lo compartí también para inspirar a otros estudiantes, y todo fue muy espontáneo. Yo no me lo esperaba”.
La repercusión fue inmediata. Más de mil personas compraron sus apuntes y muchas otras se comunicaron para colaborar. “Me sigue gente de otras provincias y de otros países. Son estudiantes de Medicina, y eso hizo que todo se multiplicara”, señaló.
Actualmente, Danila ya rindió el examen final de la carrera. “El año pasado hice el internado rotatorio, tanto en Eldorado como en Posadas. Son prácticas que demandan muchas horas y no pude trabajar, por eso se me acumularon las cuotas”, explicó. Aun así, logró avanzar: “Me dejaron rendir, aprobé el examen final y desde ahí ya soy médica”.
Sin embargo, todavía no puede ejercer. Para iniciar el trámite del título necesita cancelar la deuda universitaria. “Hoy me faltan 2 millones y medio de pesos. La deuda total era de 5 millones y ya se logró juntar la mitad”, detalló. Parte de ese monto se reunió gracias a la solidaridad de quienes conocieron su historia en redes.
El apoyo familiar fue clave durante todo el proceso. “Ellos fueron fundamentales. Mis papás, tíos, primos… todos me ayudaron a salir adelante. Están muy felices por mis logros”, afirmó. Danila reconoce que hubo momentos en los que pensó en abandonar. “Sí, se me cruzó muchas veces dejar la carrera. Pasé situaciones muy difíciles, y no todo está contado en lo que publiqué”, confesó. Pero también reflexiona: “Uno aprende a ser agradecido. A veces hay estudiantes que se quejan por cosas mínimas y otros la están pasando mucho peor”.
Pensando en el futuro, tiene claro su camino profesional. “Me gustaría hacer oncología, pero primero tengo que especializarme en clínica médica”, adelantó. Antes de cerrar, dejó un mensaje para quienes hoy están transitando la vida universitaria: “Que apuesten por sus sueños y que perseveren. A veces uno se atrasa un año, pero el tiempo pasa igual. Si siguen, si no abandonan, van a llegar y van a cumplir su propósito”.
Su historia, atravesada por el esfuerzo y la resiliencia, puso en palabras una realidad que miles de estudiantes conocen de cerca, y recordó que detrás de cada título hay trayectorias que rara vez se ven.




