“Mi papá me toca la colita, me pone un pañuelo en la boca y me toca”. De acuerdo a la elevación a juicio del expediente iniciado en mayo de 2013 por el entonces juez de Instrucción 2, César Antonio Yaya, una niña de 5 años le confesó a sus abuelos maternos y médicos que le dolía el cuerpo porque su progenitor reiteradamente la habría manoseado hasta provocarle heridas, lesiones que no son compatibles con una erupción de piel por motivos de higiene.
Nuevamente ayer se leyó parte del relato de la víctima en el inicio del segundo juicio ordenado por el Superior Tribunal de Justicia al Tribunal Penal 1, que absolvió por el beneficio de la duda al encartado (hoy de 35 años) en octubre de 2022.
El 25 de mayo de 2013, la niña rompió el silencio y acudió a su abuela materna para contarle que le dolía la cola y que lo vinculaba a lo que su padre le hacía en el baño, cuando debía bañarla, y otros puntos de su casa en inmediaciones de la avenida Lavalle y calle 22 de Diciembre de esta capital.
El debate ante los jueces Gustavo Arnaldo Bernie (presidente) y los vocales subrogantes Miguel Mattos y Juan Carlos Sosa, juez de Instrucción 7 y camarista Civil, respectivamente, es por “abuso sexual sin acceso carnal, agravado por configurar un sometimiento gravemente ultrajante y calificado por el vínculo, varios hechos en concurso real”, con penas previstas en el artículo 119, segundo y cuarto párrafo, inciso B del Código Penal Argentino.
Entre los planteos preliminares que realizaron las partes ayer, el fiscal Vladimir Glinka solicitó que para que se cumpla con el fallo del STJ que anuló en agosto de 2024 la absolución de hace poco más de tres años, debían desglosarse del expediente las 200 fojas producidas durante el primer juicio. “Desde la primera audiencia de ese debate hasta el veredicto”. Hugo Zapana, representante de la querella en la causa, adhirió a lo pedido y el Tribunal lo aceptó luego de un cuarto intermedio en el que también analizó el planteo de los defensores sustitutos que asumieron ayer, Florencia Romero y Mauricio Vergara, quienes instaron por la suspensión del nuevo debate porque en la Corte Suprema no fue resuelto aún el recurso de queja al fallo que anuló al absolución.
Tras la decisión unánime de Bernie, Mattos y Sosa, se autorizaron los alegatos de apertura del debate, solicitado por el fiscal Glinka, quien fue enfático durante tres minutos contra el encartado: “De las afirmaciones, aberrantes, absurdas, incoherentes y hasta inhumanas que haya escuchado en mi vida, la de suponer que la menor después de haberle contado a cinco personas distintas las diferentes circunstancias en las cuales ocurrieron los abusos y someterse durante más de doce años a un proceso en el que además ratifica lo que dijo y que esa situación la transforme a ella en victimaria y a este sujeto en víctima, es de las afirmaciones más atroces que me tocó oír. Estamos acá ante un caso de una niña de 5 años con el ano destrozado, no miente y espero en pos de una defensa efectiva que busquen otro argumento” los abogados del acusado.
El fiscal también resaltó que “lo más importante es entender que esta causa terminó el 25 de mayo de 2013 (…) La defensa intentará hablar de un montón de cosas, todas después de esta fecha y que no tienen nada que ver con lo que se debe debatir. La fiscalía, en cambio, hablará de lo que sucedió el 25 de mayo y para atrás, seis meses, un esfuerzo concreto para ir hacia el pasado. Todo lo que pasó después no interesa en absoluto acá en este debate”.
Y cerró con firmeza respecto al tiempo prolongado que arrastra el expediente sin definición: “Por las prerrogativas de sangre que tuvo el imputado durante doce años se entorpeció la causa”, resumió.
El querellante Zapana, que representa a la madre de la menor abusada, coincidió a su modo: “Estamos ante un delito abominable. Fueron abusos sistemáticos continuos y reiterados que el acusado propinó a su hija biológica. No dudó un instante, tuvo prerrogativas de sangre y, por ejemplo, el día de la denuncia se presentó en el juzgado con un abogado y se llevó una copia del expediente. Durante tres meses batallamos nosotros para conseguir lo mismo”.
“Cualquier hijo de vecino de Posadas, dentro o fuera de las cuatro avenidas, por esta acusación se come hasta cinco o seis años de prisión preventiva. Este acusado no, jamás concurrió a una pericia psicológica, sus abogados tardaban meses en notificarse, pospuso la pericia psiquiátrica con un certificado firmado por un tío. Recién fue después que lo prepararon para ser analizado”.
Y marcó un punto clave de referencia: “Es obligación de este tribunal resolver esta causa, en primer lugar, con perspectiva de género, es un mandato de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del Superior Tribunal de Justicia de la provincia. Considerar además que a la víctima le corresponden todas y cada una de las garantías previstas en la Convención de los Derechos del Niño. La víctima espera justicia”.
Los defensores Romero y Vergara, quienes se presentaron ayer como sustitutos de los abogados María Laura Alvarenga y Eduardo Alberto Paredes (64), cerraron los alegatos iniciales. Romero insistió, pese al rechazo expreso minutos antes de los jueces, que “este debate no es un debate más sino un nuevo juicio a una persona que ya ha sido juzgada y fue absuelta. Esto afecta garantías constitucionales y pone a este tribunal en una grave situación institucional. Esto violenta múltiples garantías, se está desarrollando un debate cuando hay una sentencia que no está firme, la del Superior Tribunal de Justicia, y en caso de que la Corte haga lugar al recurso de queja este juicio devendría en abstracto”.
Vergara agregó: “Vamos a probar que el abuso no existió y que acá tenemos un caso de conflicto intrafamiliar que eventualmente explotó por esta circunstancia. Acá el acusado ha perdido una hija”.

“La abuela orquestó todo”
La audiencia se cerró ayer con la voz del imputado, que negó haber abusado de su hija y señaló que todo “fue organizado y orquestado por la abuela materna para conseguir la tenencia” de la menor.
Un presunto plan que incluyó engañarla a partir de una película de princesas de Disney y que de allí fabuló situaciones que fueron registradas en sus relatos ante profesionales de la salud mental en Cámara Gesell.






