Nancy Calderón
Coach The John C. Maxwell
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En medio de las exigencias diarias, los compromisos, las responsabilidades y las expectativas ajenas, muchas veces nos vamos olvidando de nosotros mismos. Empezamos a vivir en automático, cumpliendo horarios, respondiendo mensajes, resolviendo problemas, sosteniendo a otros y sin darnos cuenta, nos alejamos de nuestra esencia.
Un día despertamos cansados, confundidos, con una sensación difícil de explicar. No es solo agotamiento físico. Es el alma pidiendo una pausa. Es tu interior diciendo: “Volvé a casa. Volvé a vos”.
Recordar quién sos no es mirar el pasado con nostalgia, es reconectar con tu verdad. Con tus valores, tus sueños, tu manera única de sentir y de vivir. Es volver al centro, a ese lugar interno donde todo se ordena, donde hay calma, claridad y coherencia.
Cuando estás en tu centro, tomás mejores decisiones. Decís que sí sin culpa y que no sin miedo. Caminás con más seguridad. Dejás de compararte. Entendés que tu proceso es único y que no necesitás demostrar nada para valer.
Volver a tu centro es un acto de amor propio. Es escucharte. Es respetar tus tiempos. Es elegirte incluso cuando el mundo te pide lo contrario. No significa aislarte, sino habitarte con conciencia.
Muchas veces creemos que perdernos es un fracaso, pero en realidad es parte del camino. Nos perdemos para volver con más sabiduría, más humildad y más fuerza interior. Para comenzar a reconectar con vos, buscá un momento de silencio. Puede ser por la mañana o antes de dormir. Cerrá los ojos, respirá profundo tres veces y preguntate: ¿quién soy hoy?, ¿qué necesito en este momento?, ¿qué estoy callando? Escribí lo que surja sin juzgarte. No busques respuestas perfectas, buscá honestidad. Este ejercicio fortalece el autoconocimiento, reduce la ansiedad y te ayuda a reconectar con tus verdaderas necesidades.
Durante el día, elegí también un momento para frenar. Puede ser mientras caminás, tomás un mate o mirás por una ventana. Prestá atención a tus sentidos: qué ves, qué escuchás, qué sentís en tu cuerpo. Decite en silencio: “Estoy acá. Estoy conmigo”.
Esta práctica mejora la concentración, disminuye el estrés y te devuelve al presente, donde ocurre la vida real.
Recordar quién sos no es un lujo, es una necesidad. Volver a tu centro es volver a tu verdad, a tu equilibrio, a tu paz. No importa cuántas veces te pierdas, lo importante es que siempre puedas regresar.
Cuando te elegís, todo empieza a acomodarse. Cuando te escuchás, tu vida se ordena. Cuando volvés a vos, volvés a casa. Permitite ese encuentro, merecés vivir desde tu esencia, no desde la exigencia.







