El escenario comercial internacional ingresó este sábado en una nueva fase de incertidumbre tras la contundente respuesta de Donald Trump a la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. Menos de 24 horas después de que el máximo tribunal dictaminara que el Ejecutivo no puede imponer aranceles bajo el argumento de “emergencia económica” sin respaldo explícito del Congreso, el mandatario utilizó su red social Truth para anunciar que la tasa global del 10%, firmada apenas el viernes, subirá inmediatamente al 15%.
El conflicto se originó cuando una mayoría de seis de los nueve jueces de la Corte sostuvo que la Casa Blanca excedió sus facultades constitucionales. El presidente del tribunal, John Roberts, enfatizó en la sentencia que el Ejecutivo debe demostrar una autorización legislativa clara para avanzar con este tipo de cargas impositivas unilaterales. Lejos de acatar la moderación sugerida por el fallo, Trump tildó la decisión de “ridícula” y ordenó una revisión exhaustiva del dictamen mientras aplicaba el aumento al nivel máximo autorizado por las normativas que su administración considera vigentes.
El nuevo esquema del 15% impacta de manera directa en los principales socios estratégicos de Washington, incluyendo a la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Taiwán. Si bien la orden ejecutiva original contempla exenciones para la industria farmacéutica y para los bienes que circulan bajo el tratado con México y Canadá, la medida reaviva las tensiones diplomáticas. Desde Europa, el presidente francés Emmanuel Macron celebró inicialmente el fallo judicial como un triunfo de los contrapesos democráticos y abogó por mantener normas de exportación justas frente a lo que calificó como decisiones unilaterales de los Estados Unidos.
Más allá de la guerra arancelaria, el fallo de la Corte ha encendido alarmas fiscales por la posibilidad de que el Estado deba reembolsar los gravámenes ya cobrados. Se estima que en 2025 la recaudación por estas tasas superó los 130 mil millones de dólares, y aunque Trump anticipó que la resolución de posibles reintegros podría demorar años en los tribunales, jueces disidentes como Brett Kavanaugh advirtieron sobre un potencial caos judicial. Presentados originalmente como una herramienta para equilibrar el déficit comercial y financiar recortes de impuestos internos, los aranceles de Trump enfrentan ahora su mayor desafío institucional desde su anuncio en abril pasado.
Fuente: Medios Digitales






