La tensión entre Washington y Teherán sumó en las últimas horas un capítulo de alto voltaje. Cientos de efectivos de las fuerzas armadas de Estados Unidos fueron evacuados de bases estratégicas en Qatar y Bahréin ante el riesgo creciente de un enfrentamiento militar con Irán.
Según confirmaron funcionarios del Pentágono al diario estadounidense The New York Times, el repliegue se concentró en la base aérea de Al Udeid Air Base, en Qatar, y en las instalaciones que albergan a la Quinta Flota de la Armada en Bahréin, eje central del despliegue naval estadounidense en el Golfo.
La decisión responde a la posibilidad -cada vez menos retórica- de un ataque contra territorio iraní. El presidente Donald Trump admitió públicamente que evalúa esa opción como mecanismo de presión para forzar a Teherán a suscribir un nuevo acuerdo nuclear.
La Casa Blanca elevó el tono esta semana. Trump advirtió que Irán dispone de un plazo de 10 a 15 días para alcanzar un consenso sobre su programa nuclear. De lo contrario, sostuvo, “sucederán cosas realmente malas”, en alusión a una ofensiva que podría adoptar la forma de un “ataque limitado”.
El mensaje dejó en claro que Washington mantiene abierta la vía diplomática, pero con un reloj en cuenta regresiva y bajo amenaza explícita.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, intentó descomprimir el escenario. Anunció que el borrador de un posible acuerdo estará listo en dos o tres días y anticipó que podría requerirse una ronda adicional de conversaciones antes de alcanzar una “buena conclusión”.
Sin embargo, también fue categórico respecto a la postura iraní: “Irán está preparado tanto para la guerra como para la paz”, declaró en una entrevista televisiva.
El movimiento de tropas en el Golfo Pérsico sugiere que Washington no descarta la vía armada si las negociaciones fracasan dentro del plazo fijado. En ese contexto, el equilibrio regional vuelve a quedar en suspenso, con impacto potencial no solo en Medio Oriente, sino también en los mercados energéticos y en la estabilidad global.
La diplomacia se acelera. Pero la logística militar ya está en marcha.
Fuente: Agencia de Noticias NA




