Las dos mujeres detenidas en torno a la investigación de la muerte del agente del Servicio Penitenciario Provincial, Julio César Argüello, fueron trasladadas durante la mañana ayer hasta el Juzgado de Instrucción 7, para las audiencias respectivas de indagatoria, como lo adelantó ayer PRIMERA EDICIÓN.
La hermana de la víctima fatal fue aprehendida el viernes 13 de febrero luego del allanamiento a su vivienda en la que se secuestró, entre otros elementos, un revólver calibre 32 con una vaina percutada y un proyectil completo en el tambor.
La presunción de que se trataría del arma utilizada una semana antes contra el cráneo de Argüello, podría modificarse durante las próximas horas ya que se espera que la Dirección Policía Científica realice los cotejos pertinentes: de estrías del cañón con el proyectil extraído de la víctima, también de la aguja percutora, entre otras pericias clave.
Respecto a la familiar directa de Argüello, por consejo de su defensa particular, optó por ampararse en su derecho de guardar silencio y no responder en indagatoria ante el juez Miguel Mattos. Acto siguiente fue notificada del hecho e imputación provisoria, homicidio y posible autoría, por los que seguirá en la misma condición privativa de su libertad.
Quien aceptó ser indagada y ofrecer su coartada fue la concubina de Argüello. De acuerdo a fuentes contactadas por este Diario, su relato se basó en negar todo lo sucedido para desligarse de la sospecha de “encubrimiento” del crimen.
La detenida de 35 años fue imputada y continuará privada de la libertad, al igual que la hermana de la víctima, por el estado incipiente del expediente, al que le falta sumar voces de testigos y resultados de pericias encargadas y la gravedad de las calificaciones y delito que se intenta esclarecer.
Siguiendo el contexto y datos que aportó la pesquisa que encabeza la Dirección Homicidios de la Policía provincial, Argüello fue hallado a las 7 del viernes 6 de febrero en su vivienda de la calle Puerto Rico casi avenida Alicia Moreau de Justo (exruta 213) inconsciente con una herida de bala en el parietal derecho pero sin el arma utilizada en su mano y tampoco caída alrededor. La investigación estableció que, horas antes, formó parte del grupo de amigos que se juntaron a beber a pocos metros de su casa.
Autora y encubridora
Hasta el momento en la causa, a la hermana del agente del SPP la complican los registros de cámaras de seguridad de vecinos, que indicaron que se presentó pocos minutos después del ingreso de Julio a su propiedad y que se retiró con una mochila que introdujo en el baúl de su automóvil y que se desconoce qué contenía.
Luego comenzó a pedir ayuda porque encontró a su hermano desvanecido, herido de bala y sin que el arma pueda ser hallada. Las cámaras de seguridad indican que el penitenciario entró solo a su casa, que estaba solo en el interior y la única persona que apareció en escena fue su hermana quien denunció el ataque.
Tras el allanamiento el viernes por la tarde al domicilio de la hermana, se procedió al secuestro de un revólver calibre 32 marca Tanque, la orden del juez Mattos fue directa: la detención de la mujer ante la posible responsabilidad o participación en un caso de fratricidio.
Menos de 48 horas después, los pesquisas de Homicidios acercaron más evidencias que establecieron sospechas de la segunda ahora imputada, la pareja de Argüello, de 35 años.
El domingo durante la siesta fue demorada y puesta a disposición del Juzgado por “encubrimiento” del crimen. La concubina enfrenta evidencias de que limpió, modificó y borró elementos clave de lo sucedido.









