El escenario meteorológico que persiste en Misiones volvió a encender las alarmas en la dirección de Manejo del Fuego, desde donde se informó que “la baja humedad, los vientos y el intenso calor mantienen el alerta máxima de riesgo de incendios”, con epicentro de casos en la zona sur.
“Los pronósticos de lluvias y las precipitaciones que vienen ocurriendo esporádicamente en la provincia no atenúan la situación de riesgo; a pesar de algunos alivios temporales en las temperaturas registradas días atrás más la combinación de factores meteorológicos están configurado un panorama de alta volatilidad”, aseguró a PRIMERA EDICIÓN el director del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Luis Chemes.
“La situación no permite relajamientos y las prohibiciones de uso del fuego siguen siendo absolutas”, enfatizó el funcionario de Ecología, quien trazó un diagnóstico severo sobre los índices de peligrosidad.
“La provincia se encuentra atrapada en una fluctuación constante de riesgos que no descienden de los niveles críticos. Lo que está pasando actualmente es que los índices de peligrosidad de incendio fluctúan entre muy alto y extremo. De hecho, en las últimas semanas fundamentalmente se están ubicando en extremo”, detalló Chemes, tras explicar que “la métrica no es caprichosa, sino el resultado directo de un déficit hídrico prolongado”.
“Todo esto se debe a la ausencia de lluvias, a la presencia de vientos, a un intenso calor”, reiteró el ingeniero, para luego aclarar la mecánica del suelo bajo el influjo de lluvias débiles: “Llueve poco, entonces el material fino (pastizales secos, hojarasca y pequeñas ramas) acumulado recupera su capacidad de arder fácil en 48 horas, de ahí que tras las escasas precipitaciones volvemos a tener el índice extremo”, amplió. “Si bien, las épocas complicadas para el riesgo de incendios comienzan en octubre y terminan la primer quincena de febrero, que es donde estamos ubicados, actualmente ya no es estricto y fluctúa año a año. Pero, de hecho, ahora que ya debería haber pasado el riesgo, lo que sabemos es que en las próximas semanas no va a haber un cambio sustancial”, advirtió Chemes.
“En el corto plazo sabemos que la proyección de riesgo va a mantenerse entre muy alto o extremo”.

El 90% de los incendios que se atienden son de malezas
Actualmente, el foco de mayor preocupación de plan de manejo del fuego se sitúa en el sur provincial.
“Es la zona de mayor riesgo por el tipo de vegetación, su topografía y las condiciones meteorológicas que atravesamos”, detalló Chemes.
“No son, como sí ha ocurrido en años anteriores, los grandes bosques nativos los que hoy están en riesgo de incendio, sino todas aquellas áreas de matorrales afectadas por la mano del hombre”, contó.
Y luego describió: “Tomando una cantidad de entre 10 o 15 incendios que se producen en el día, el 90% es de maleza en la zona sur”, dijo.
Según el ingeniero, el origen de estos focos sigue siendo, mayoritariamente, “la negligencia o la intencionalidad”.
“Es una región donde lo urbano se mezcla con lo rural y son puntos críticos de alto tránsito de personas. Hay vecinos que, creyendo que pueden quemar la basura o restos de poda, lo hacen sin pensar y ante la presencia del viento se desmadra en minutos, por eso hoy, cualquier foco de fuego que es ilegal”, sentenció.
Persiste el peligro de la “quema doméstica”
Otro de los puntos sobre los que Luis Chemes hizo mayor énfasis es el comportamiento de los vecinos en las zonas periurbanas y rurales.
Según el hombre, a pesar de las prohibiciones, persiste una costumbre cultural arraigada: la eliminación de residuos o restos de poda mediante el fuego.
“Este tipo de negligencia nos representa hoy el 90% de las intervenciones diarias de los brigadistas, desviando recursos críticos que deberían estar atentos a la protección de grandes masas boscosas”, comparó enfático.
Y luego agregó: “Si ya en condiciones normales, esta práctica conlleva enormes riesgos, bajo el actual estrés climático, se convierte el detonante principal de los siniestros”, aseguró el ingeniero, quien explicó que el viento “juega un rol traicionero en estas situaciones”.
“Hoy, el vecino que no es consciente del peligro piensa que iniciar un pequeño fuego controlado para quemar un montículo de ramas en el fondo de su casa, es una situación muy manejable. Sin embargo, con que se descuide un minuto, aparece una ráfaga repentina que se suma a la sequedad del suelo circundante y provocan que el fuego expanda y salga de su control. Todos los días atendemos entre 15 y 20 de esos casos”, fundamentó.








