La historia de Danila Espíndola, una joven misionera de 26 años, se volvió viral en redes sociales luego de que compartiera el recorrido personal y económico que atravesó para recibirse de médica. Lo que comenzó como una publicación con fines solidarios terminó despertando una fuerte identificación entre estudiantes de todo el país.
“Empecé muy chica, a los 17 años, con muchas dificultades económicas”, relató Danila en diálogo telefónico. Oriunda de Eldorado, llegó a Posadas con pocos recursos y un objetivo claro: cumplir el sueño que arrastraba desde la escuela secundaria. “Siempre quise ser médica. Mi colegio estaba orientado a ciencias naturales y también tenía mucho que ver con esto de servir a los demás”, explicó.
Las complicaciones no tardaron en aparecer. Mientras cursaba segundo año de la carrera, su padre perdió el trabajo. La situación volvió a repetirse durante la pandemia, en 2020. “De diferentes maneras iba consiguiendo dinero: trabajando, haciendo emprendimientos, y también me tomaron en una librería. Así fui pagando las cuotas y solventando todos mis gastos como estudiante”, contó.
A pesar de las dificultades, Danila buscó alternativas para sostenerse. Creó una cuenta de Instagram llamada “Roma Salud”, donde comparte contenido médico destinado a estudiantes. “Mi idea era juntar dinero vendiendo apuntes para poder saldar las cuotas”, explicó. Pero la publicación de su historia tuvo un efecto inesperado: “Lo compartí también para inspirar a otros estudiantes, y todo fue muy espontáneo. Yo no me lo esperaba”.
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La repercusión fue inmediata. Más de mil personas compraron sus apuntes y muchas otras se comunicaron para colaborar. “Me sigue gente de otras provincias y de otros países. Son estudiantes de Medicina, y eso hizo que todo se multiplicara”, señaló.
Actualmente, Danila ya rindió el examen final de la carrera. “El año pasado hice el internado rotatorio, tanto en Eldorado como en Posadas. Son prácticas que demandan muchas horas y no pude trabajar, por eso se me acumularon las cuotas”, explicó. Aun así, logró avanzar: “Me dejaron rendir, aprobé el examen final y desde ahí ya soy médica”.
Sin embargo, todavía no puede ejercer. Para iniciar el trámite del título necesita cancelar la deuda universitaria. “Hoy me faltan 2 millones y medio de pesos. La deuda total era de 5 millones y ya se logró juntar la mitad”, detalló. Parte de ese monto se reunió gracias a la solidaridad de quienes conocieron su historia en redes.
El apoyo familiar fue clave durante todo el proceso. “Ellos fueron fundamentales. Mis papás, tíos, primos… todos me ayudaron a salir adelante. Están muy felices por mis logros”, afirmó. Danila reconoce que hubo momentos en los que pensó en abandonar. “Sí, se me cruzó muchas veces dejar la carrera. Pasé situaciones muy difíciles, y no todo está contado en lo que publiqué”, confesó. Pero también reflexiona: “Uno aprende a ser agradecido. A veces hay estudiantes que se quejan por cosas mínimas y otros la están pasando mucho peor”.
Pensando en el futuro, tiene claro su camino profesional. “Me gustaría hacer oncología, pero primero tengo que especializarme en clínica médica”, adelantó. Antes de cerrar, dejó un mensaje para quienes hoy están transitando la vida universitaria: “Que apuesten por sus sueños y que perseveren. A veces uno se atrasa un año, pero el tiempo pasa igual. Si siguen, si no abandonan, van a llegar y van a cumplir su propósito”.
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Su historia, atravesada por el esfuerzo y la resiliencia, puso en palabras una realidad que miles de estudiantes conocen de cerca, y recordó que detrás de cada título hay trayectorias que rara vez se ven.




