El rugir de los motores y el choque de fierros marcaron el pulso del fin de semana en San Vicente, donde se desarrolló la primera edición del Carmageddon Fest, un espectáculo automovilístico inédito en el país que logró convocar a miles de personas. Vecinos de distintos puntos de Misiones, visitantes de otras provincias y público proveniente de países limítrofes se dieron cita en el predio del automotokart para vivir una propuesta cargada de adrenalina y entretenimiento.
El evento fue impulsado por Comando 33, un grupo de entusiastas locales que apostó por darle una nueva vida a vehículos en desuso, transformándolos en protagonistas de competencias extremas pero bajo estrictos parámetros de seguridad. El plato fuerte fue el Destroy Car, una modalidad en la que autos especialmente adaptados ingresan a una pista circular con un único objetivo: resistir hasta que solo uno quede en marcha.
Para llegar a la pista, cada vehículo debió ser acondicionado con jaulas de protección, sin vidrios ni elementos sueltos, y con todos los dispositivos necesarios para resguardar la integridad de los pilotos. La competencia se desarrolló en tandas reducidas, lo que permitió mantener el control de la carrera y potenciar el espectáculo para el público.
La jornada no se limitó a los choques. El cronograma incluyó pruebas paralelas que sumaron variedad y atractivo, como el Trompódromo, donde camionetas y autos giraron sin parar sobre una pista embarrada, y los desafíos de Fuerza, una suerte de pulseada mecánica entre vehículos unidos por sogas. El barro, presente de manera constante, terminó de darle al festival un clima festivo y descontracturado, muy cercano a un carnaval motor.
La convocatoria fue uno de los datos más destacados: entre 2.500 y 3.000 personas acompañaron el evento, una cifra considerable para una primera edición organizada en poco más de un mes. En pista, participaron quince autos en la categoría principal y más de 60 vehículos en las restantes pruebas. Los ganadores del Destroy Car se llevaron premios en efectivo, además de trofeos en las distintas competencias.
Fuera de la pista, el Carmageddon Fest se vivió como una fiesta popular. Hubo puestos gastronómicos, actividades recreativas y paseos en vehículos 4×4, lo que permitió que familias completas disfrutaran de la propuesta durante toda la jornada.
Desde la organización adelantaron que el festival se realizará todos los años durante el fin de semana de carnaval, con la idea de consolidarlo como un evento turístico fijo en el calendario local. La apuesta es que San Vicente se sume a un circuito regional de encuentros similares que se desarrollan en Brasil y Paraguay, fortaleciendo el intercambio y posicionando a la localidad como un nuevo punto de referencia para el turismo de eventos y el automovilismo extremo.






