Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
El Instituto de Magnetismo Aplicado (IMA) distingue entre radiaciones ionizantes y no ionizantes y explica que las ondas electromagnéticas (longitud de onda, frecuencia, energía) pueden producir efectos biológicos medibles cuando la intensidad y la frecuencia alcanzan niveles que inducen calentamiento o corrientes en tejidos. Las no ionizantes (luz visible, infrarrojo, radiofrecuencias, microondas, campos de baja frecuencia) tienen efectos dependientes de dosis y existen directrices internacionales (ICNIRP) para limitar la exposición humana; la evidencia de efectos adversos crónicos a niveles ambientales típicos es limitada.
Al mismo tiempo, muchas experiencias descritas como “sensación de energía” pueden explicarse por procesos corporales internos: la interocepción —la detección por el sistema nervioso de señales internas como temperatura, tensión, latido o vibración— transforma estímulos fisiológicos en sensaciones conscientes mediante redes que incluyen la ínsula y la corteza somatosensorial. La atención focalizada amplifica señales interoceptivas débiles y las vuelve significativas, lo que explica por qué prácticas energéticas o rituales aumentan la percepción de sensaciones corporales.
Interocepción y sentido del tacto extrasensorial
Sentido del tacto extrasensorial: se define como la experiencia subjetiva de percepciones táctiles o energéticas que se atribuyen a fuentes no convencionales (aura, campos sutiles) y que no siempre se correlacionan con estímulos táctiles medibles. Neuropsicológicamente, muchas de estas experiencias emergen de la interocepción y de la amplificación atencional; la expectativa, el contexto ritual y la relación con el practicante modulan la interpretación. En otras palabras, el “tacto extrasensorial” puede ser una etiqueta útil para describir una experiencia real y significativa, pero su origen puede ser interoceptivo, relacional o, en algunos casos, asociado a exposiciones físicas externas.
Percepción de campos electromagnéticos y límites neuronales
Las neuronas y tejidos generan campos bioeléctricos locales (potenciales de acción, campos cardíacos y cerebrales) que se atenúan rápidamente con la distancia. Los campos electromagnéticos externos de baja intensidad pueden inducir corrientes muy pequeñas en tejidos, pero los efectos medibles suelen ser térmicos o por inducción a niveles altos. No existe evidencia robusta de un “sensor neuronal” humano capaz de detectar auras electromagnéticas débiles a distancia de forma fiable fuera de mediciones instrumentales. Por tanto, cuando se plantea la posibilidad de percepción externa, conviene diferenciar entre efectos físicos plausibles y experiencias subjetivas amplificadas por atención y contexto.
Trauma, estrés y atribución de síntomas
El estrés crónico y el trauma alteran la regulación autonómica y la función de la corteza prefrontal, incrementando la hipervigilancia interoceptiva. La carga alostática facilita que sensaciones benignas se conviertan en síntomas angustiosos (dolor, parestesias, vértigo subjetivo) y que se atribuyan a causas externas o neuropatológicas. Sin una evaluación biopsicosocial, estas experiencias pueden ser etiquetadas erróneamente como enfermedades neurológicas. Por eso es crucial una evaluación diferencial que considere historia de trauma, estado emocional y contexto ambiental.
Ecosanación y aportes de la neuropsicología
La ecosanación propone integrar comprensión corporal, contexto relacional y prácticas de regulación. Desde la neuropsicología se recomiendan: validación y evaluación diferencial (separar interocepción amplificada, efectos físicos y síntomas por estrés); regulación autonómica (respiración, grounding, trabajo vagal) para reducir reactividad; exposición y reencuadre gradual para transformar la interpretación de amenaza en información corporal; y rituales con intención y contención que, aunque simbólicos, pueden reducir estrés por su marco relacional. Además, mantener consentimiento informado y criterios claros de derivación a evaluación técnica o médica cuando haya sospecha de exposición física relevante.
Recomendaciones prácticas
• Registro: anotar cuándo, dónde y qué sensaciones aparecen, contexto emocional y posibles exposiciones ambientales.
• Anclajes corporales: aplicar respiración 4 4 6 y grounding antes y después de intervenciones energéticas.
• Experimentos controlados: variar intención, contacto y ritual para observar cambios y separar expectativa de efecto.
• Derivación: si hay síntomas neurológicos objetivos o riesgo, derivar a evaluación médica; si predominan factores psicosociales, priorizar intervención psicológica y rehabilitadora.







