La investigación policial por la muerte del agente del Servicio Penitenciario Provincial, Julio César Argüello de 45 años, se inició y transitó desde el viernes 6 de febrero pasado, cuando se alertó el hallazgo aún con vida de la víctima con un disparo en la cabeza, como un crimen violento y que no remitía la menor duda, ni incertidumbre, ni especulación semejante.
Como lo adelantó PRIMERA EDICIÓN el jueves pasado, Argüello fue víctima de un ataque con arma de fuego. Un balazo le perforó el cráneo, el parietal derecho y lo mantuvo agonizante durante seis días en una cama de la terapia intensiva del Hospital Ramón Madariaga.
Tras su deceso, la autopsia y los primeros informes de la Dirección Homicidios de la Policía en la mesa del juez Miguel Mattos, Instrucción 7, se ordenó la detención de una hermana de 54 años del occiso y el allanamiento de su vivienda, donde se encontró un revolver marca Tanque, del mismo calibre 32 del plomo extraído de la cabeza de la víctima.
Las fuentes de la pesquisa contactadas por este Diario confiaron la reconstrucción informal de lo sucedido de acuerdo a las evidencias colectadas hasta el momento.
Se pudo saber que Julio Argüello fue hallado a las 7 del viernes 6 de febrero en su vivienda de la calle Puerto Rico casi avenida Alicia Moreau de Justo (ex ruta 213) inconsciente con una herida de bala pero sin el arma utilizada en su mano y tampoco caída alrededor.
La investigación estableció que Argüello, horas antes, formó parte del grupo de amigos que se juntaron a beber a pocos metros.
Los registros de cámaras de seguridad de vecinos indicaron que la mujer ahora detenida, también se presentó pocos minutos después del ingreso de Julio a su propiedad y que se retiró con una mochila que introdujo en el baúl de su automóvil y que se desconoce qué contenía.

Luego comenzó a pedir ayuda porque encontró a su hermano desvanecido, herido de bala y sin que el arma pueda ser hallada.
Las cámaras de seguridad indican que el penitenciario entró solo a su casa, que estaba solo en el interior y la única persona que apareció en escena fue su hermana quien denunció el ataque.
Tras el allanamiento el viernes por la tarde al domicilio de la hermana, se procedió al secuestro de un revólver calibre 32 con una vaina servida y un proyectil entero en el tambor, la orden judicial fue directa: la detención de la mujer ante la posible responsabilidad o participación en un caso de fratricidio.
Las mismas voces sostienen que las pericias fundamentales serán las que realizará la Dirección Policía Científica de la Policía provincial para determinar si el arma incautada fue la utilizada para asesinar a Julio Argüello.








