Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
La Coherencia Autonómica Integral (CAI) describe un estado neuropsicológico en el que la identidad, la confianza y el sentido de seguridad emergen de procesos autorreferenciales y reguladores que priorizan la elección del “yo más sano” por sobre presiones contextuales. La CAI integra evidencia sobre redes cerebrales autorreferenciales, circuitos de regulación emocional y principios motivacionales que explican por qué ser uno mismo facilita el bienestar, la sinceridad y la toma de decisiones congruente.
La representación del yo y la integración de valores personales se sustentan en la corteza prefrontal medial (mPFC) y la red por defecto (DMN), que procesan memoria autobiográfica y autorreferencia (Northoff et al., 2006). La PFC (mPFC) actúa como modulador de la reactividad emocional al regular la actividad de la amígdala; una mPFC funcional favorece la evaluación de seguridad interna y la inhibición de respuestas defensivas exageradas (Phelps et al., 2004). Estos circuitos permiten que la evaluación de riesgos y beneficios se base en criterios internos y no exclusivamente en señales externas, reduciendo la reactividad y facilitando elecciones coherentes con el bienestar personal.
Motivación y autenticidad
La Self Determination Theory (Deci & Ryan, 2000; Ryan & Deci, 2017) (Teoría de la Autoderminación) aporta el marco motivacional: la satisfacción de las necesidades de autonomía, competencia y relación sostienen la motivación intrínseca y la conducta congruente con el “yo sano”. La experiencia de autenticidad -actuar conforme a valores y sentimientos propios- se asocia empíricamente con mayor bienestar subjetivo, autoestima y relaciones interpersonales saludables (Kernis & Goldman, 2006; Rivera et al., 2019). Desde la neurobiología, la congruencia entre valores y acción reduce la carga cognitiva y la disonancia, lo que se traduce en menor activación de circuitos de conflicto y estrés.
Mecanismos que vinculan ser uno mismo con estar bien
1. Claridad de valores y eficiencia cognitiva: una autorrepresentación integrada en la mPFC facilita decisiones menos conflictivas y con menor coste cognitivo.
2. Regulación emocional: la mPFC amortigua respuestas amigdalares ante amenazas percibidas, disminuyendo ansiedad y permitiendo actuar desde elección en lugar de reactividad.
3. Motivación intrínseca sostenida: la satisfacción de autonomía y competencia mantiene conductas alineadas con el bienestar, reduciendo la dependencia de recompensas externas.
4. Reducción de disonancia y estrés: coherencia entre pensamiento, emoción y acción disminuye la disonancia cognitiva y el coste fisiológico del estrés, favoreciendo resiliencia.
Implicancias prácticas y rol de la ecosanación
La ecosanación se plantea aquí como un marco guiado y procesual para facilitar el descubrimiento de la CAI: acompañando la exploración de las auto representaciones, señales corporales y elecciones valiosas que respetan cotidianamente la singularidad del proceso, que necesariamente es personal.
No se prescribe un método único; el cómo es único de cada persona, emergente y liberal. Lo central es que los procesos guiados favorezcan la autorreflexión, la sintonía corporal y la clarificación de valores que puedan activar y consolidar los circuitos neurobiológicos descritos, promoviendo seguridad interna y autenticidad.
La Coherencia Autonómica Integral sintetiza evidencia de neurociencia, motivación y psicología clínica: ser uno mismo -autónomo, congruente y regulado- reduce la carga emocional, mejora la toma de decisiones y sostiene el bienestar del “YO SANO” como sustantivo (identidad, estado) y como verbo (elección, acción) simultáneamente.
La ecosanación puede facilitar su descubrimiento mediante procesos personalizados que respeten la singularidad de cada trayectoria.







