El signo del punto y coma (;) suele generar dudas a la hora de utilizarlo, pues es el de aplicación más subjetiva, por lo que a continuación se ofrecen unas orientaciones sobre su uso adecuado.
El nombre de este signo de puntuación es punto y coma, cuyo plural es puntos y coma, aunque también es posible mantener la denominación invariable (los punto y coma), según el Diccionario panhispánico de dudas.
El punto y coma se emplea para separar los miembros de enumeraciones que presentan de por sí comas.
Así pues, mientras que en la enumeración: “Habló con el presidente, la vicepresidenta y varios ministros” se usa coma porque los elementos son sencillos, en el siguiente caso se utiliza punto y coma: “Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta, que tenía muchos compromisos y varios ministros, a los que fue viendo a lo largo del día”.
Se mantienen los puntos y coma aunque solo presente puntuación interna uno de los miembros: “Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta y varios ministros”.
Ante el último miembro de la enumeración (el que se introduce con y), puede usarse un punto y coma también, pero se recomienda una coma en su lugar.
También separa los miembros de enumeraciones dispuestas en forma de lista cuando los miembros tienen cierta complejidad, pero no funcionan como enunciados autónomos con pleno sentido. Cada miembro se escribe en minúscula y el último se cierra con punto:
Las opciones son variadas:
• – irnos ya a la playa;
• -llamar para ver si van a acompañarnos;
• -preguntar si alguien sabe algo.
Ante las conjunciones pero, mas y aunque se recurre al punto y coma cuando la oración que sigue no es ni demasiado corta (se usa la coma) ni demasiado larga (se utiliza el punto): “La próxima actividad será la pintura; pero, de momento, hay que esperar pacientemente aquí hasta el siguiente turno”.
El punto y coma puede vincular dos oraciones o segmentos que mantienen una relación de sentido. Dicha relación no es ni muy fuerte (aparecería en su lugar una coma) ni muy débil (se recurriría al punto): “Volvió y no dijo nada; probablemente, tuvo un mal día”.
Contexto
En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía dejó de tener relevancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.
Escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.
En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, a través de la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una institución sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, se ha aliado con la RAE y emite en su página web y de manera constante diversos tips para que los ciudadanos puedan resolver sus dudas sobre cómo se escribe correctamente cierta palabra, cómo se usa una expresión o tips de temáticas varias.
Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales. Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales.




