El herrero de 57 años detenido la semana pasada en Posadas por el abuso sexual reiterado de un niño de 12 años fue indagado este lunes por la Justicia, se abstuvo de declarar y quedó imputado de manera provisoria por delitos contra la integridad sexual, producción de material de abuso sexual infantil y amenazas.
Durante la audiencia, el acusado designó abogado particular y fue notificado formalmente de los hechos que se le atribuyen, así como de las pruebas reunidas en su contra, pero optó por guardar silencio ante el juez de Instrucción 7, Miguel Mattos, y el fiscal de Ciberdelitos, Juan Pablo Espeche, quienes tienen a su cargo la investigación.
El hombre permanece detenido desde el jueves pasado, cuando fue aprehendido en su vivienda y taller del barrio Las Rosas, luego de la denuncia presentada por la madre del menor. De acuerdo con la acusación, el niño colaboraba en el emprendimiento del herrero y habría sido sometido a abusos reiterados durante al menos los últimos tres meses.
Con la imputación provisoria ya formalizada, la causa continúa con el análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados en el procedimiento. La Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas trabaja sobre cuatro teléfonos celulares, un pendrive de 32 gigabytes y un disco rígido de 500 gigabytes, todos incorporados al expediente bajo cadena de custodia.

Uno de los elementos centrales es el teléfono celular que el imputado rompió instantes antes de ser detenido. Según fuentes de la investigación, al verse rodeado por efectivos de la comisaría Decimoséptima de la Unidad Regional I, el sospechoso habría partido el aparato con sus manos y arrojado los restos, que igualmente fueron secuestrados con el objetivo de intentar recuperar información relevante.
La imputación por producción de material de abuso sexual infantil está directamente relacionada con lo denunciado por la madre de la víctima, quien sostuvo que el herrero le habría mostrado al niño imágenes y videos de ese tipo y que además habría filmado los abusos para luego amenazarlo y evitar que relatara lo sucedido.
El expediente cuenta además con un antecedente penal de extrema gravedad. El imputado ya estuvo seis años en prisión tras firmar un juicio abreviado en agosto de 2018 ante el Tribunal Penal 2, en una causa por abusos cometidos entre 2015 y 2016 contra un adolescente de 13 años que trabajaba como ayudante en su taller.






