El ministro de Economía, Luis Caputo, negó que la mayor parte de la población argentina esté atravesando una crisis económica.
Es decir que negó los endeudamientos para comprar comida y pagar las tarifas de servicios, la caída del salario real y el derrumbe de la capacidad de compra, entre otras evidencias.
“La gente creo que no vive peor sino con mucha mejor expectativa”, lanzó el funcionario durante su entrevista por Radio Mitre, y arriesgó una hipótesis: “Hasta hace seis meses estaba el susto de un posible retorno del comunismo”, pero ahora “hay mucha más tranquilidad y sobre todo esperanza en la gente”, cerró.

Y como si fuera poco, también negó el industricidio y el cierre permanente de empresas y comercios, producto de la caída de las ventas.
“¿Son consciente en el Gobierno de que cierran 20 o 30 empresas por día?”, preguntó el conductor radial.
“Mirá, cierran y abren”, minimizó el ministro.
Según Caputo, “hay gente que está aprovechando el cambio, que cree, que ve, que confía y que entiende que este es momento de invertir. Estamos en un esquema diferente, en el que va a haber un reacomodamiento de empresas y de algunas industrias. Algunas serán más competitivas y otras menos, y dentro de una misma industria ocurrirá lo mismo: habrá empresas más competitivas y otras que no lo sean tanto. Eso es lo normal y no hay que desgarrarse las vestiduras”.
Sobre el estancamiento de la actividad el funcionario dijo: “Hay sectores que se recomponen más rápidamente y otros que tardan más. Incluso dentro de un mismo sector, hay empresarios que adoptan una actitud y otros que toman otra. Es decir, el proceso no es lineal: el cambio de modelo replantea muchas cosas”.
Más deuda para pagar deuda
Por otra parte, Caputo intentó desmentir lo que a todas luces había quedado probado: que su administración volvió a comprar deuda para pagar deuda. Según el funcionario, los más de 800 mil dólares que la Argentina transó con el Tesoro estadounidense para afrontar un vencimiento con el FMI “no es ningún préstamo” sino un mero “tecnicismo”.
El monto a cancelar es de 833 millones de dólares, una cifra muy cercana a la asistencia recibida.
Aunque la operación se concretó la semana pasada, trascendió recién este domingo, y consistió en la venta de Derechos Especiales de Giro (DEG) que Estados Unidos realizó a la Argentina para afrontar el compromiso con el organismo multilateral. Los DEG son un activo de reserva internacional creado por el propio FMI.
El “tecnicismo” de Caputo fue portada de varios medios nacionales. Se trató del tercer envío de la administración de Donald Trump a su ladero Javier Milei: 808 millones de dólares de préstamos en DEGs para pagarle 833 mil millones al FMI. La razón del nuevo salvavidas que arroja la Casa Blanca es la fragilidad del plan económico del Gobierno, que no logra acumular las reservas necesarias para alcanzar el equilibrio ni cumplir con el cronograma de pagos de deuda.
No es la primera vez que Estados Unidos asiste a la Argentina de esta manera en la antesala de un vencimiento con el Fondo. El 10 de octubre del año pasado, el Tesoro norteamericano transfirió 872 millones de dólares con el mismo objetivo, aunque en ese caso la operación sí formó parte del swap de monedas entre ambos países.
Este será el primero de varios compromisos que la Argentina deberá afrontar a lo largo de un año en el que vencen 3.218,6 millones de DEG, equivalentes hoy a unos 4.667 millones de dólares.

Caputo dice que no hay deuda
Por este motivo, presuroso ante la difusión de ese nuevo endeudamiento, el titular del Palacio de Hacienda se levantó temprano antes de que abrieran los mercados y dio una entrevista a la prensa para negar lo evidente y darle una voltereta retórica al asunto. “Es una información errónea, no es ningún préstamo”, enfatizó al ser consultado por la compra de deuda.
El Estado argentino “le tiene que pagar intereses al FMI” y “al Fondo no se le paga con dólares, sino con su propia moneda que se llama DEG”, explicó.
“Si fuera con dólares, nosotros le pagaríamos directamente con dólares. Pero hay que comprar los DEG.
¿Y a quién se los compramos? Al vendedor, que es Estados Unidos”, añadió en un intento de claridad
Según Caputo, esa toma de deuda “es una operación común que se hace cada vez que le pagamos al Fondo y no hay ningún préstamo”. “Al contrario -prosiguió-, estamos cancelando deuda. Al Tesoro de los Estados Unidos le compramos con dólares los DEG y le cancelamos al Fondo Monetario. No hay ninguna ayuda de nada, simplemente es un tecnicismo.”
El ministro de Economía afirmó que el Gobierno no tiene previsto emitir deuda en el mercado internacional durante 2026 y sostuvo que no existe una intención de volver a buscar financiamiento externo en el corto plazo. “Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención”.
Según explicó, la estrategia oficial apunta a ordenar las cuentas públicas, refinanciar los vencimientos en pesos y reducir el costo del endeudamiento sin recurrir a los mercados globales.
Dólar y cepo
Paralelamente, el ministro intentó llevar calma tempranera a los mercados. Aseguró que el tipo de cambio “es competitivo” y que el valor del dólar respecto del peso “no es un debate” que preocupe al Gobierno.
Caputo relativizó las preocupaciones sobre el nivel del dólar. Señaló que “el tipo de cambio no es un tema” para la economía actual y remarcó que la intervención del Banco Central ha sido clave para evitar una mayor baja de la cotización.
De acuerdo con sus estimaciones, sin la participación de la autoridad monetaria, el dólar podría ubicarse en valores más bajos que los actuales.
“Por donde lo quieran mirar, el tipo de cambio no es un tema. Si no fuera competitivo, no podríamos estar nunca en récord de exportaciones”, insistió e intentó dar pruebas de ello al establecer una comparación.
Luego ironizó: “Para los ‘someliers’ del tipo de cambio real histórico, estamos 3% arriba de lo que fue la salida del cepo con (el gobierno de Mauricio) Macri en diciembre de 2015 pero con una diferencia: Macri tenía 6 puntos de déficit fiscal y nosotros ahora tenemos superávit”.
Cavallo había advertido, a través de su blog, sobre los riesgos de una estrategia basada en el denominado “carry trade”. Según el exministro, “el Gobierno no debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal (carry trade), porque esa calma esconde tras de sí un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno”.
En ese mismo texto, sostuvo que “las altas tasas reales de interés que inducen carry trade son fuente de inestabilidad cambiaria futura y demoran la reactivación sostenible de la economía”.
“Trabajamos para los jubilados”
Consultado por los jubilados, Luis Caputo afirmó: “Trabajamos para los jubilados y para los que menos tienen. El modelo anterior favorecía a los que más tenían; por algo la brecha era cada vez más grande y la pobreza llegó al 57%. Hemos bajado la pobreza casi 20 puntos. Eso significa que más de 13 millones de argentinos salieron de la pobreza. En términos de dólares, las jubilaciones crecieron fuertemente, pero tampoco se puede hacer magia”.
“Es lo que hemos heredado: se evitó una crisis fenomenal y todo se está recomponiendo. Este es un tema que lleva tiempo; como diría el Presidente, Roma no se construyó en un día. Les pedimos -como a toda la sociedad- paciencia, porque estamos en el camino correcto. Creo que ellos lo saben y lo demostraron en las urnas: saben que hoy hay al frente un presidente que tiene la convicción y la vocación”, sostuvo.
Industria textil
La crisis textil se profundiza en el país, con una producción que está en mínimos históricos que no supera el 30%, con miles de empleos perdidos y récord de importaciones y cierre de empresas. El consumo crece, pero se abastece con productos del exterior, según el último Boletín Económico Sectorial de febrero de 2026 elaborado por la Fundación Pro Tejer, que describe una crisis profunda en toda la cadena de valor textil, indumentaria, cuero y calzado.
Ante este crudo panorama, en medio de sucesivos cierres de plantas textiles, el ministro de Economía Luis Caputo remarcó que el sector textil fue protegido durante décadas con el argumento del empleo, pero que esa protección hizo que millones de argentinos pagaran ropa y calzado varias veces más caros que en el resto del mundo, lo que terminó perjudicando especialmente a los que menos tienen. Afirmó que los principales beneficiados fueron los dueños de las empresas y no los trabajadores.
Planteó que bajar esos precios libera recursos para el consumo en otras actividades y genera efectos positivos en el resto de la economía. Señaló que la industria textil puede competir en algunos segmentos, como hilados, y en otros deberá hacerlo por diseño, aunque reconoció que la confección enfrenta mayores dificultades frente a países de muy bajos salarios.
En ese marco, remarcó que el objetivo del Gobierno es defender a los más de 47 millones de argentinos, promover la competencia y generar empleo, y cuestionó los “mitos” que, según dijo, empobrecieron al país al priorizar la protección sectorial por sobre precios más bajos y mayor productividad.
“Le hicieron creer a la gente que la energía era gratis”
Sobre el conflicto de Javier Milei con el Grupo Techint, luego de que la empresa de tubos sin costura perdiera una licitación pública contra una compañía de origen indio y que el presidente apodara a Paolo Rocca como “Don Chatarrín”, el ministro de Economía Caputo afirmó que “no es una guerra con nadie en particular” sino “una guerra al modelo anterior”, acusando al kirchnerismo. “Está bien que se dé, y eso genera resistencias porque fueron muchos años, muchas décadas de hacer esto”, añadió.
Así, Luis Caputo profundizó la confrontación con el Grupo Techint tras la polémica por la licitación de tubos de acero para obras energéticas y defendió la decisión oficial de adjudicar el contrato a una empresa extranjera.
El funcionario aseguró que no se trata de una disputa contra una firma en particular, sino de un cambio de modelo económico orientado a reducir costos, eliminar sobreprecios y evitar prácticas que, según su diagnóstico, contribuyeron al déficit fiscal en años anteriores.
Caputo sostuvo que Techint está en condiciones de competir y ganar futuras licitaciones, pero remarcó que el Gobierno no está dispuesto a pagar valores que considere excesivos. “Techint está en condiciones de ganar cualquier licitación; no es una guerra con nadie en particular, sino con el modelo anterior”.
Como ejemplo, comparó el costo histórico de los tubos utilizados en el gasoducto Néstor Kirchner con los precios obtenidos en la última compulsa, donde el valor por tonelada fue sensiblemente menor. En ese marco, confirmó que en los próximos meses se abrirá un nuevo llamado a licitación, en el que la empresa del grupo Rocca podrá presentarse nuevamente en igualdad de condiciones.
“Se habló de la licitación que perdió la empresa y ese es un ejemplo de cambio de modelo. Veníamos de un modelo con déficit que, en gran parte, era porque se le hacía creer a la gente que la energía era gratis. ¿Qué hizo el gobierno pasado? En una macroeconomía absolutamente desordenada salió a las apuradas a construir un gasoducto al que se lo cargaron para que lo pague la gente. Unos US$ 4.000 salió la tonelada del tubo. ¿Sabés a cuánto salió en esta licitación? A US$ 1.400. Fijate la diferencia del modelo”, señaló Caputo en Radio Mitre.
La disputa reavivó el debate sobre la política industrial, la defensa de proveedores locales y el equilibrio entre competitividad, ahorro fiscal y desarrollo de empresas nacionales, en un contexto en el que el Gobierno busca mostrar señales de disciplina en el gasto y de transparencia en las contrataciones públicas.






