Más de la mitad de las personas que llegan al Hospital Madariaga con cuadros de enfermedad renal avanzada lo hacen como consecuencia de enfermedades crónicas no tratadas, principalmente diabetes e hipertensión.
Así lo advirtió a PRIMERA EDICIÓN la responsable del Servicio de Nefrología, Irene Paz, quien confirmó que durante 2025 se realizaron cerca de 6.400 sesiones de hemodiálisis crónica en el centro asistencial de mayor complejidad de la provincia.
Para Paz, la enfermedad renal sigue siendo una patología subestimada, que muchas veces avanza de manera silenciosa. “Muchas de las enfermedades renales crónicas están subdiagnosticadas porque puede ser que hasta estadios muy avanzados los pacientes sean asintomáticos”, señaló.

Según los datos que maneja el propio servicio, entre el 10 y el 12% de la población padece algún grado de esta patología, muchas veces sin saberlo. El problema aparece cuando el diagnóstico llega tarde y se combinan factores de riesgo, ya que los tratamientos sustitutivos tienen un impacto importante en la vida y rutina de cada paciente.
“Puede estar meses o años de su vida viniendo tres veces a la semana a hacer sus horas de hemodiálisis en la máquina, más la ida y venida, hasta que les salga un trasplante”, explicó Paz.
Una enfermedad silenciosa
La demanda de atención en el sector de diálisis del Hospital Madariaga se mantuvo constante el año pasado: si se compara con el balance de 2024, la cifra de tratamientos de hemodiálisis crónica realizados en el Servicio de Nefrología se mantuvo en 6.400, que se ofrecen a partir de los 10 equipos que ofrece el hospital.
Paz precisó que la enfermedad renal se clasifica de acuerdo a estadios, en una escala del 1 a 5. Los pacientes crónicos incluyen los últimos tres grados. “Un paciente que tiene enfermedad renal crónica avanzada tiene una tasa de filtrado por debajo del 45% y así se subdivide en estadios hasta llegar a quienes filtran por debajo del 15%, que requieren de terapia sustitutiva”, detalló.
En la Argentina, se estima que más de 30.000 personas se encuentran en terapias sustitutivas, es decir, hemodiálisis o diálisis peritoneal, y solo unas 6.000 están en lista de espera para un trasplante. En Misiones, la realidad es similar: entre 680 y 700 pacientes realizan tratamientos sustitutivos y menos de 110 esperan un trasplante.
“Es un problema, no solamente en Argentina, en todo el mundo. Hay muchos más pacientes en tratamiento y los que están efectivos en lista de espera representan un porcentaje bajo, menor al 18%”, advirtió Paz.
En el caso del Servicio de Nefrología, mencionó que “un promedio de unos 6, 7 pacientes por mes ingresan a hemodiálisis crónica”. En muchos casos, indicó que se trata de personas que llegan por guardia, en situación crítica.
En ese escenario, a la hora de diagnosticar, la jefa de Nefrología marcó que las enfermedades crónicas no tratadas, como la hipertensión o la diabetes, son el principal factor de riesgo que trae como consecuencia una enfermedad renal crónica.
“Más del 50% de los pacientes que están en las zonas de hemodiálisis o se trasplantan tienen que ver con la diabetes y la hipertensión. Es una cuestión, un concepto importante que un paciente que está tratado su diabetes, su hipertensión o sus patologías cardiovasculares va a tener menos riesgo de desarrollar una enfermedad renal crónica y que progrese”, explicó .Y sobre la naturaleza del daño renal, la profesional fue contundente: “Las terapias sustitutivas son un soporte vital. Para el paciente que ingresa porque tiene un estadio 5 no hay vuelta atrás. Por eso es importante prevenir, detectar, tratar de la mejor manera”, aseguró.
Otras poblaciones de riesgo son pacientes que han tenido algún evento cardiovascular o quienes tienen familiares que se realizaron trasplante renal o están en diálisis.





